XXIX CONGRESO MUNDIAL DE AUTOESCUELAS
Coruña, España  del 4 al 8/12/99
 
 
 
 
 

LA EDUCACION VIAL EN VENEZUELA
 
 
 
 
 
 

Ponencia presentada por Noel Alvarez
Presidente de FENAGA, Federación Nacional de Autoescuelas y Gestorías de Automovilismo



Reseña Histórica de la Educación Vial en Venezuela

        Venezuela es un país de gente relativamente joven que, debido a las guerras internas del siglo pasado, vio postergado su despegue hacia el desarrollo hasta mediados de este siglo. La escasa visión de los gobernantes de turno, muchos de ellos dictadores, no le permitió salir de su condición constante de país monoproductor y monoexportador. Al principio su principal producto de exportación era el Cacao, posteriormente éste sería sustituido por el Café, el cual a su vez fue sustituido por el Petróleo, producto que aun hoy continúa siendo nuestra principal fuente de riqueza.

        El desarrollo del mercado automotor en Venezuela en las primeras tres décadas del siglo fue poco significativo. Sin que ni siquiera hubiera un conductor en el país, en 1904, ingresa el primer automóvil a este país, el cual constituyó un regalo del Presidente de la República, Cipriano Castro, a su esposa, Doña Zoila de Castro. Este primer automóvil fue de fabricación francesa y de marca "DARRACQ". De allí en adelante el avance fue muy lento, tanto es así que fue en el año 1912 cuando se produce el primer accidente de tránsito en Caracas, y casi, por decirlo así, el ejercito tuvo que tomar la ciudad para dispersar a la población que manifestaba a favor de que no dejaran circular más, a esas máquinas infernales.

        A partir del año 1925, cuando comienza en firme la explotación petrolera, se incrementa el desarrollo del mercado automovilístico, prueba de ello es que en el año 1930 se promulgó lo que se considera como la primera Ley de Tránsito en el país. Por esta  época todos los vehículos eran importados, pues por el escaso número de unidades que se vendían, el mercado resultaba poco atractivo para la instalación de empresas ensambladoras, las cuales comenzaron a operar en Venezuela a partir del año 1948, cuando la General Motors fundó su primera planta en Venezuela. En forma sucesiva y hasta 1962 fueron instalándose en el país las marcas norteamericanas y europeas de vehículos.

        Por fines estratégicos se había desarrollado en el país una incipiente red vial, de la cual las características principales eran carreteras  muy angostas y  con curvas muy fuertes y pronunciadas, por consiguiente la velocidad que podían desarrollar los vehículos era muy baja ( max. 30 kph), por tanto, en aquel momento era muy prematuro pensar en la importancia de la Educación  Vial, para la seguridad en el tránsito en Venezuela.

        A partir de la caída del dictador  Juan Vicente Gómez, en el año 1935, Venezuela inicia una gran transformación interna; los campesinos atraídos por la fiebre del petróleo comienzan a desplazarse hacia las ciudades que se convirtieron en unos grandes polos de desarrollo. Este auge poblacional obviamente incrementó la demanda en los servicios, entre ellos, por supuesto, los medios de transporte.

        Gracias a esta situación, el mercado automotor registró un  auge vigoroso lo cual conlleva, como es lógico,  a que tengan que ser construidas nuevas carreteras y autopistas, en las que podían desarrollarse velocidades insospechadas para esa época. Esta situación inesperada hace que buena parte de los habitantes del país vuelquen su mirada hacia mecanismos que les permitan ponerse con seguridad a los mandos de un automóvil.

        Como respuesta a estas inquietudes, en el año 1945, aparecen en Venezuela unas empresas denominadas Autoescuelas y Gestorías de Automovilismo, cuyos objetos principales eran, dictar cursos de manejo y realizar trámites de documentos relacionados con los conductores y los vehículos. Los pioneros de esta actividad fueron inmigrantes italianos y españoles con amplios conocimientos en la materia, adquiridos en sus países de origen,  y con ganas de prestar un servicio digno y de calidad.  En una primera etapa, estas empresas florecieron de la mano  de las clases económicas mas pudientes del país, debido a que,  sólo éstas podían pagar los altos precios, asignados a los vehículos. Posteriormente se masifico el uso de los automóviles, los trámites de registro y las clases de manejo. En este mismo año, todas las Autoescuelas y Gestorías existentes en el país se unen para fundar la primera organización gremial, de este sector, la cual llevó por nombre "Asociación Nacional de Gestorías y Autoescuelas  (ANGA)"

        En el periodo que abarca desde el año 1952 al 55, podemos decir que fue la época mas importante para el desarrollo de estas empresas debido al contingente de inmigrantes extranjeros que llegó al país. Este hecho tan significativo en nuestra historia dio pie para que confluyeran en Venezuela una diversidad de razas que a además de contribuir a mejorar en forma física nuestro gentilicio, también le inculcaron la constancia y el amor al trabajo. En esa época dorada para el país,  las Autoescuelas, al igual que otros sectores, florecieron bajo el impulso de españoles, italianos y portugueses, desde el punto de vista de la inversión de capital, como de la demanda de servicios.

        Justo es reconocer, como dijimos anteriormente  que las Autoescuelas no se iniciaron solas, parte importante de su desarrollo se lo deben a las Gestorías Automovilísticas; Personas que han presenciado el desarrollo de ambas actividades,   coinciden en señalar que sin la ayuda prestada por éstas, las Autoescuelas no habrían podido sobrevivir, ya que, desde su creación hasta el año 1976, siempre  actuaron bajo su amparo.

        El año 1960, representa una época importante para el desarrollo de la Educación Vial en Venezuela, porque fue en este año cuando el Ministerio de Transporte y Comunicaciones firmo un convenio  con el Ministerio de Educación a través del cual se establecía como obligatoria la materia de Educación  Vial en los programas de educación básica y diversificada.

        En el año 1961,  ANGA logra un hecho sin precedentes en el país, cuando el Gobierno Nacional firma la primera Resolución Ministerial que autoriza legalmente el funcionamiento de las Gestorías Automovilísticas, las cuales tenían dentro de sus atribuciones, tramitar las licencias de conducir originales, en cualesquiera de sus grados, por lo que, en una alianza estratégica las Autoescuelas dictaban los cursos de manejo y las Gestorías acompañaban a los alumnos a presentar examen en las inspectorías de tránsito.

        En el año 1974, se crea la "Federación Venezolana de Autoescuelas y Gestorías de Automovilismo (FENAGA)", la cual obtiene su primer gran triunfo en el año 1976, cuando logra que se reconozca legalmente la existencia de las Autoescuelas y sus instructores de manejo. Este logro fue a medias, ya que, además de solicitarles unos requisitos exorbitantes (simuladores obligatorios y tarifas mínimas)  para funcionar como Autoescuelas, les prohibía oficialmente, tanto a ellas como a las Gestorías, concurrir con su alumnos a las Inspectorías de Tránsito a tramitar licencias de conducir.

        En el año 1981, FENAGA logra que el gobierno nacional reforme las normas que hacían muy difícil la instalación de Autoescuelas y además logra el permiso para que las autoescuelas acompañen a sus alumnos a presentar el examen teórico; el práctico no hemos podido lograrlo todavía.

        El 15 de septiembre del año 1999, FENAGA firma convenio de Cooperación Institucional con el MTC a través del cual se regula el funcionamiento de las Autoescuelas  y la formación de  Instructores de Manejo.

Educacion vial en la Actualidad

Ley de tránsito terrestre y su reglamento

        La Educación Vial en Venezuela, a través del tiempo ha sido la cenicienta del Gobierno Nacional, es decir, se ocupa de ella cuando ocurren accidentes de tránsito con  saldo trágico, después que la calma retorna, nadie vuelve a recordar los proyectos ofrecidos. En la nueva Ley de Tránsito Terrestre, el legislador incorporó un titulo que lleva por nombre "De la Educación y Seguridad en las Vías" y esta comprendido entre los artículos 40 y 46, ambos inclusive. En dichos artículos se lee: " El Estado Fomentará la enseñanza de las normas y reglas del tránsito, de la circulación y  de la seguridad en las vías. A tal efecto los organismos Competentes incluirán en los programas de educación básica, media, diversificada, profesional y superior, las asignaturas relacionadas con estas materias". Después señala: " El Ejecutivo Nacional, los estados y municipios, deberán establecer programas permanentes y sistemáticos de Educación y Seguridad Vial".

        A pesar de lo señalado en esta ley, el Ministerio de Transporte y Comunicaciones que es el ente encargado de hacerla cumplir, no tiene una Dirección que se ocupe de hacerle seguimiento, por el contrario, la antigua "División de Educación Vial" fue transformada y se le dio el nombre de "Dirección de Cultura", el término vial desapareció. Para reforzar este criterio, el Reglamento de la Ley de Tránsito titula un capitulo  "De la Educación y Seguridad en las Vías", pero todo su articulado lo dedica a enunciar la seguridad en las vías y la Educación no la menciona ni una sola vez.
 
Programas Educativos Oficiales

        Desde la década del 60 cuando el gobierno comenzó a dar muestras de “preocupación”, por el problema de los accidentes de tránsito que cada vez se hacían mas frecuentes, se planteó la necesidad de establecer la Educación Vial como obligatoria, es así, como se logra firmar un convenio entre el Ministerio de Transporte y Comunicaciones y el Ministerio de Educación en el cual establecieron el compromiso que en todos los pensum de educación básica y diversificada apareciera como obligatorio un contenido con el nombre de Educación Vial.

        Desde la firma de ese convenio hasta nuestros días nunca ha dejado de aparecer como obligatorio este contenido en los programas oficiales. Ahora debemos dejar en claro, que una cosa es que aparezca en el programa y otra es que sea  dictado al pie de la letra. Lamentablemente esto ultimo no es lo que ha venido sucediendo en Venezuela, el contenido sobre Educación Vial aparece diluido dentro de una asignatura llamada "Educación Para La Salud" y como allí para aprobar una asignatura no es imprescindible  haber cumplido con todos los contenidos,  solo basta haber superado el 80% de los objetivos para que sea considerada satisfactoria. Utilizando este argumento, los profesores ante su evidente desconocimiento en esta materia, optan por saltar este contenido y dedican su tiempo a otros temas en los cuales tengan mayores conocimientos.
 
        De esta manera nos encontramos,  con que los colegios de educación básica y diversificada, los colegios universitarios y las universidades publicas y privadas no contemplan la Educación Vial, como materia independiente, dentro de su pensum de estudios, motivado a esto, el niño, joven y adulto crece y se desarrolla dentro de un ambiente, en el cual,  una materia tan importante es poco menos que una utopía y así dentro de este contexto, reforzara positivamente, las conductas negativas que  manifiestan los ciudadanos en la vía.
 
Resoluciones Nacionales o Estadales

        Para el Gobierno Venezolano no han sido prioritarios los programas de Educación Vial y por tanto, no tiene previsto nada al respecto, sin embargo, todos creíamos que con el proceso de descentralización se lograría un gran desarrollo en este sentido;  hoy a 10 años del proceso descentralizador contemplamos que los gobiernos estatales y municipales han multiplicado los errores y carencias del gobierno central. Los presupuestos regionales no contemplan partidas para programas de Educación y Seguridad Vial y hasta las renombradas Policías Viales, preparan a sus efectivos en unos cursos que apenas duran 15 días.
 
        Alguien señalaba que, a nadie se le puede pedir que respete lo que desconoce y este seria el caso de nuestros conductores, nadie les enseña las bondades que trae implícitas la Educación Vial y ellos mal aprenden, dándose golpes en la calle, por eso actúan sin dirección ni sentido; caso recurrente en nuestro país donde pocos respetan las normas viales, muchas veces se conduce a exceso de velocidad, los fines de semana se ingieren bebidas alcohólicas mientras conducen, a menudo se contravienen los flechados y la luz roja de los semáforos etc.

        Dentro de este complejo panorama, el peatón no puede escapar a la realidad social del entorno  y por lo tanto,  actúa como mejor cree, ya que, dentro del marco de Educación Vial que concibe el Estado, solo la dedica a los conductores, olvidando que buena parte de los accidentes ocurridos en el país son ocasionados por los viandantes. Exagerando un tanto cabe anotar que algunos peatones dueños y señores de la calle cruzan por el medio de las avenidas, irrespetan la luz del semáforo, zigzaguean por entre los vehículos, caminan por el medio de la calzada, atraviesan las autopistas y además exigen que le respeten sus derechos.
 
        Las consecuencias de este panorama que acabamos de presentar se ven traducidas en los siguientes resultados aproximados por año: 150 mil accidentes de tránsito, 75 mil heridos, 8 mil muertos y unas 2 mil personas parapléjicas o cuadrapléjicas. Este cuadro patético se agrava cuando analizamos las estadísticas, las cuales reflejan que en la gran mayoría de estos accidentes siempre aparece involucrado un segmento importantísimo de la población: Jóvenes con una edad que oscila entre 16 y 26 años, por lo que algunos expertos han llegado a señalar alarmados que el futuro de Venezuela se esta matando en las carreteras.

Autoescuelas

        Dentro de este panorama, los jóvenes que se vienen formando como ciudadanos, reciben como única Educación Vial aquella suministrada por las Autoescuelas que sin llegar a decir que es de optima calidad, por lo menos cumple el objetivo de asesorar al futuro conductor sobre las situaciones de riesgo que deberá enfrentar en este nuevo papel.

        Dentro de la reseña histórica señalábamos que las Autoescuelas nacieron en Venezuela en el año 1945. Hasta nuestros días han recorrido un gran trecho, sorteando obstáculos y dificultades, sin duda que han crecido y se han desarrollado; pero a veces a los propietarios de Autoescuela nos asalta una duda; ¿se habrá desarrollado el sector?, o el crecimiento de la población estará compensando la caída en la demanda.

        Por otra parte, los índices inflacionarios de Venezuela nos han llevado a que cada vez sean menores los ingresos en términos reales, aun cuando en forma nominal se hayan incrementado los ingresos. Prueba de ello, es que, en el año 1981  cobrábamos 860 bolívares por un curso de manejo, los cuales representaban 200 dólares; hoy en día cobramos 56 mil bolívares, en promedio,  los cuales representan 88 dólares  americanos.
 
        En base a estudios efectuados por FENAGA, podemos señalar en forma responsable que, en Venezuela  solo el 4% de los aspirantes a tramitar su licencia de conducir, recibe previamente  instrucción en una Autoescuela. Por lo tanto el efecto benéfico que irradia nuestro sector es poco dentro de la inmensidad de la incomprensión oficial.

Marco legal

Ley de timbre Fiscal

Por primera vez, un instrumento con fuerza de ley reconoce la legitimidad de la existencia de las Autoescuelas y  las Gestorías de Automovilismo, lo cual nos proporciona la fuerza legal para actuar en defensa de nuestros derechos.
 
Ley de tránsito terrestre

Aun cuando esta ley no establece la existencia de las Autoescuelas si abre un espacio para su funcionamiento, cuando señala: "Para obtener las licencias de 4to y 5to grado deberán previamente los aspirantes haber efectuado un curso especial para conductores". Obviamente, a la hora de dictar los cursos el MTC deberá recurrir a las Autoescuelas, como en efecto ocurrió.

Reglamento de la Ley de Tránsito

Este instrumento legal establece las normas que deberán cumplir los vehículos de enseñanza, pero por ninguna parte aparecen las Autoescuelas mencionadas.
 
Resolucion del MTC No 905

Esta es la Resolución madre de las Autoescuelas, fue promulgada el 25/02/1981, en ella se establecen sus deberes y derechos, la cantidad de horas teóricas y prácticas que deberán ser dictadas a los alumnos y el material audiovisual y de apoyo con que deberán contar las Autoescuelas.

Convenio  de cooperacion institucional MTC - FENAGA

Este contrato fue firmado  el 15 de septiembre de 1999. En el se establece, por vez primera en el país, el funcionamiento de las Autoescuelas para Vehículos Pesados, así como también amplía las normas para funcionar como Autoescuela de Vehículos Livianos y establece nuevas normas para los Instructores de Manejo.

Logros del Sector

A pesar de todas las dificultades que debemos enfrentar y el desorden administrativo dentro del cual se desenvuelven, no todo esta perdido en este sector de las Autoescuelas. Por el contrario en Venezuela existe un vigoroso grupo de empresarios dispuestos a ir adelante, a progresar con los tiempos,  invirtiendo en capacitación para sus instructores, en el mejoramiento de sus instalaciones, en la renovación de la flota de los vehículos de enseñanza, todo esto apuntalado por el decidido apoyo de la Federación de Autoescuelas y Gestorías que en estos momentos presido.

Firma del Convenio con la UCV

        FENAGA después de múltiples negociaciones logró firmar un convenio de cooperación institucional con la Universidad Central de Venezuela para  capacitar a todos los Instructores tanto teóricos como prácticos, a los propietarios de las Autoescuelas y al personal administrativo de éstas. Hasta ahora hemos logrado capacitar a través de este convenio, cincuenta Instructores de vehículos pesados y tenemos en proyecto la reactualización de todos los instructores de vehículos livianos que están prestando servicio actualmente en las Autoescuelas. Al momento de la firma del convenio quedó establecido un compromiso tácito entre las partes,  en el cual se estableció que todos los cursos dictados a los afiliados de FENAGA, tendrán posteriormente una “Acreditación del Aprendizaje por Experiencia”, con la finalidad de crear una carrera universitaria a nivel de Técnico Superior. Entendemos que el camino es arduo, sin embargo estas dificultades no nos amilanan y estamos seguros que con la colaboración del ente oficial que nos regula llevaremos esta iniciativa a feliz término.

Firma del convenio con el Ministerio de Infraestructura.

        Este convenio fue firmado con la Dirección de Tránsito y en él se establece por primera vez el funcionamiento de las Autoescuelas para vehículos pesados. Basados en el articulo 34 de la Ley de Tránsito Terrestre que establece con carácter obligatorio que los aspirantes a obtener las licencias de 4to y 5to grado, deberán aprobar previamente  un curso teórico práctico en una Autoescuela autorizada  por la Dirección de Tránsito. Dicho curso constará de 18 horas teóricas y 7 prácticas. En un programa adjunto al convenio, se establecen los contenidos que deberán ser dictados por las Autoescuelas y son los siguientes:

a) Autoridades del Tránsito
b) Normas de Seguridad Vial
c) Manejo Defensivo
d) Mecánica Automotriz
e) Primeros Auxilios
f ) Curso de Manejo Práctico
        La Dirección de Tránsito autoriza a las Autoescuelas a través del convenio para dictar los cursos de Reeducación a los conductores multiinfractores  y también  establece la obligación de capacitar a los instructores de vehículos livianos. Sin embargo, la Dirección de Tránsito se reserva el derecho de fijar los precios para los cursos de conductores de vehículos pesados, debido a que éstos son entregados en forma monopólica a las Autoescuelas Autorizadas por esa Dirección.

Integración al Concejo de Desarrollo Comercial

        La Federación de Autoescuelas forma parte del Consejo del Comercio y los Servicios (CONSECOMERCIO), organismo cúpula empresarial de Venezuela a través del cual hemos podido acceder a las mas altas posiciones del gobierno en demanda de los derechos del sector. El Consejo de Desarrollo Comercial es un ente mixto  sector privado - gobierno en el cual se discuten todas las políticas que implementara el gobierno en determinado sector.

Apoyo de la CNAE.

        La Confederación de Autoescuelas Españolas (CNAE) ha brindado su apoyo desinteresado a FENAGA a través del Sr. José Manuel López Marín, quien ha contribuido a suministrarnos cantidades ingentes de material didáctico y siempre ha estado presto a atender las consultas que le hemos efectuado. Todos los integrantes de FENAGA creen que este es uno de los hechos mas relevantes para nuestro sector en los últimos años, prueba de ello es que hoy nos encontramos aquí con ustedes.

Limitantes Internas del sector

Autoescuelas inscritas en la Dirección de Tránsito

        Por supuesto que el sector de las autoescuelas tampoco escapa al estado de reacomodo general existente en el país y que de tiempo en tiempo se agrava, por ejemplo cuando se establece un local que no reúne los requisitos mínimos y comienzan a dictar clases y a tramitar licencias en forma solapada. La ausencia de supervisión por parte del ente oficial propicia que estos hechos se repitan.

        Actualmente en todo el país existen 300 o mas autoescuelas de las cuales sólo 100 tienen el reconocimiento la Dirección de Tránsito..

Incumplimiento de la normativa instruccional

        Si nos apegamos al pie de la letra de la normativa, la mayoría de las autoescuelas en Venezuela cumple a medias la normativa legal vigente que establece: "las Autoescuelas deberán desarrollar cursos teórico - prácticos de Educación Vial, los cuales comprenderán 10 horas de instrucción teórica y un mínimo de 10 horas de clases prácticas para el manejo de vehículos livianos " Haciendo honor a la verdad, debemos reconocer que la mayoría de ellas solo imparte 8 horas prácticas y omiten las horas teóricas.

Carencia de perfil de los instructores de manejo

        Los Instructores de Manejo, que en la mayoría de los países del mundo son profesionales de esta actividad, en nuestro país son personas que en algunos casos no reúnen ese perfil, ya que uno de los pocos requisitos indispensables, hasta ahora para ser instructor de manejo en Venezuela, es saber conducir vehículos automotores. Esta situación es tanto o mas grave por cuanto en Venezuela hay casos en que se le reconoce a los Instructores, el derecho a dictar clases sin tener el soporte de una Autoescuela, siendo evidentes las carencias que tendrá que sufrir el alumno que ose contratar un instructor en estas circunstancias.

Autoescuelas con inadecuada infraestructura

        Como lo señale anteriormente, la falta de controles permite montar cualquier tipo de autoescuelas, no obstante en la Federación estamos realizando una labor de concientización, no sólo de quienes desean desempeñarse en esta área, sino también de las autoridades gubernamentales, pues es nuestra intención y uno de nuestros principales objetivos regular y profesionalizar el ejercicio de una actividad que más que comercial tiene un sentido social, pues su  tarea fundamental es la formación de los futuros conductores responsables. Si bien muchas de las personas que pretenden ser instructores de manejo no cuentan con la infraestructura necesaria, vemos en ellos un potencial para el desarrollo de la formación vial, y lejos de combatirlos, lo que hacemos es incorporarlos a nuestra fuerza para corregir las deficiencias que puedan existir.
 
Limitantes externas del sector

        Sumado a estos factores endógenos que limitan el desarrollo de las Autoescuelas como sector, pero que a la vez estimulan nuestra creatividad en la búsqueda de soluciones, hay otras variables exógenas que también restringen su crecimiento, entre las cuales podemos señalar:

Ausencia de políticas que beneficien el sector

        La Federación que presido ha luchado con ahínco para que los congresantes de la República y el Ministerio de Transporte y Comunicaciones le den la debida importancia a la seguridad vial, y si bien aún no hemos logrado todas nuestras metas,  tenemos que señalar que hemos logrado que al menos una buena porción de esos funcionarios atiendan nuestro planteamiento. Es por ello que continuamos insistiendo – y ustedes lo harían igual – para que todo aspirante a obtener la licencia de conductor realice y apruebe previamente un curso de Educación Vial. Por ser este, un planteamiento que en Venezuela podría generar ciertos conflictos entre los sectores involucrados, hemos propuesto que el curso sea incluido dentro de los programas de educación y se dicte tanto en escuelas públicas como privadas, como parte de la formación escolar. En esta oportunidad aún no puedo decirles que esta sea una propuesta aceptada, pero seguimos haciendo gestiones en pos de una aprobación o al menos de una contraoferta que vaya en beneficio de la comunidad.

        En todos los países del mundo el sector mayoritario de aspirantes a obtener la licencia de conducir es el que corresponde a vehículos livianos; Venezuela  no escapa a esta realidad y este segmento tiene un peso que corresponde al 75% del mercado potencial. Y es hacia ese gran número de personas a quienes queremos llegar con nuestras acciones. No queremos que ese potencial de futuros conductores siga concurriendo a nuestras inspectorías de tránsito para que se les otorgue una licencia de conducir sin que ni siquiera hayan recibido una charla de educación vial, y apenas conozcan las señales de tránsito. En FENAGA  estamos seguros que esta situación irá cambiando paulatinamente y para ello continuaremos con nuestros contactos a nivel gubernamental y exponiendo nuestras ideas en los medios de comunicación social.

Procedimientos inadecuados

        En algunos casos tramitar la licencia de conducir en Venezuela, es muy fácil, pues el Estado expide este documento sin comprobar a fondo si el aspirante posee los conocimientos teóricos y prácticos que le permitirán, por un lado aprobar satisfactoriamente cualquier prueba y por otro, desenvolverse en forma segura dentro del sistema vial.

        El procedimiento de expedición de licencias para conducir es a veces viciado y tiene irregularidades. La situación es mas o menos como sigue: El aspirante concurre a consignar sus documentos; el mismo día es llamado a examen teórico, en el cual los únicos que salen reprobados son los bobos, porque si el alumno no tiene quien lo ayude externamente, le queda el recurso de parlamentar con los funcionarios de tránsito que hacen la prueba. Una vez aprobado este fácil escollo, el aspirante se dirige al área de la prueba práctica, donde el encargado le ordena "súbase al vehículo y muévalo hacia adelante y hacia atrás" ... ¡Listo!!   El aspirante está aprobado. Como habrán podido notar en esta breve narración, por ninguna parte aparece como requisito para aspirar a la licencia de conducir, haber aprobado un curso de Educación Vial.

Discrecionalidad en el otorgamiento de licencias

        Existen lamentablemente en Venezuela, otras formas lamentables de evadir los procedimientos normales en la expedición de licencias de conducir.

        Estas situaciones se presentan por poder económico, político y militar. En todos estos procedimientos irregulares siempre sale perdiendo el país en forma general, y lógicamente las Autoescuelas, que ven mermado de esta manera su mercado potencial. .
 
Vulnerabilidad de los mecanismos de seguridad

        Esta difícil situación no termina allí. La Dirección de Tránsito confronta problemas de seguridad interna lo que hace que ciertas personas tengan acceso a las bases de datos de los conductores con el fin de alterar información o cifras, evidentemente son hechos punibles e ilegales, pero desafortunadamente existen.

Sistema de sanciones muy Permisivo

        Nuestra manera de evitar un récord de infracciones resulta un tanto folklórica y singular. Y se los cuento a manera de anécdota, aunque sinceramente me cuesta aceptar que esto suceda en mi país.

        Se han dado casos en que le aplican una sanción administrativa a un conductor y luego no se la cobran, porque se pierde o prescribe.

        Por otra parte los montos de las multas son exageradamente bajos, por ejemplo: no observar una luz roja podría equivaler a una penalización equivalente a 16 dólares, y a menudo se tiene la posibilidad de “negociar” el pago con el vigilante.

        Estas iregularidades por supuesto desvirtuan el objetivo fundamental del régimen de sanciones que establece la ley con el fin de evitar y castigar las conductas infractoras en los conductores.

Futuro Ideal para Las Autoescuelas

        Por todo lo aquí expuesto, quizás ustedes pudieran pensar que quienes tenemos autoescuelas en Venezuela estamos arando en el mar, pero no es así, tal como les dije anteriormente hemos obtenido algunos logros y nuestros objetivos son claros. Estamos seguros que Venezuela seguirá avanzando y paralelamente se irán imponiendo los criterios que rigen en todo el mundo el funcionamiento de estas instituciones.

Dentro de esta metas aspiramos a que:


        El optimismo es una de las virtudes más importantes en quienes trabajamos de una manera u otra en el sector educativo, y en Fenaga aspiramos a compartir con ustedes en un futuro cercano los frutos de nuestra incansable lucha para imponer la obligatoriedad de la educación vial en Venezuela.

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