VENEZUELA COLOMBIA Y ECUADOR
suscribieron Convenio Automotor Andino

El convenio entrará en vigencia el 1 de enero del 2000.
Esperan aumentar la producción de vehículos a 500 mil unidades.
Arancel externo común de 35 por ciento para los vehículos de la categoría 1.
Los países se comprometieron solo a importar vehículos y autopartes nuevas.


Lima. Perú.- Especial.- Venezuela, Ecuador y Colombia suscribieron un nuevo convenio de complementación automotor con el fin de Ivan Rosas de CAVENEZ, José Luis Hernández, y Omar Bautista de FAVENPA asistieron a la firma del convenioaprovechar mejor el mercado andino y sentar las bases para un mayor desarrollo del sector en la subregión.

     El Convenio de Complementación en el Sector Automotor fue firmado en Lima por los ministros de Comercio Exterior y Desarrollo Económico de Colombia, Marta Lucía Ramírez y Jaime Alberto Cabal, respectivamente; por el ministro de Producción y Comercio de Venezuela Juan de Jesús Montilla y por el viceministro de Comercio Exterior de Ecuador, Julián García Miranda.

     Como resultado de la aplicación de este convenio, los países esperan aumentar la producción subregional de vehículos de 212 mil unidades anuales a 500 mil unidades en un lapso menor a los diez años.

     También aspiran incrementar sustantivamente las transacciones intracomunitarias de vehículos y autopartes que en 1998 superaron los 600 millones de dólares y representan el principal sector industrial en el comercio andino.

     El convenio entrará en vigencia el 1 de enero del 2000 con una duración de diez años prorrogables y sustituirá al acuerdo firmado en 1993 por los tres países de la Comunidad Andina (CAN).

     Un aspecto importante del nuevo convenio que marca la diferencia con el vigente, es que elimina eventuales incompatibilidades con la Organización Mundial del Comercio (OMC), al no incluir, por ejemplo, las fórmulas que exigían un contenido subregional en la producción local.

     Cuando entre en vigor, bastará el cumplimiento del requisito específico de origen, fijado por la Secretaría General, para que los vehículos ensamblados por los productores andinos tengan libre acceso al mercado subregional.

     El nuevo acuerdo mantiene el arancel externo común de 35 por ciento para los vehículos de la categoría 1, es decir las unidades livianas con una capacidad máxima de 16 personas y las de un máximo de 4,5 toneladas de capacidad de carga. Para las unidades de la categoría 2, que son los vehículos pesados (los que superan la capacidad máxima señalada anteriormente), el AEC será del 15 por ciento en el caso de Colombia y Venezuela, y de 10 por ciento en el de Ecuador.

     A su vez, los países se comprometen a autorizar sólo la importación de vehículos y autopartes nuevos, a fin de garantizar condiciones mínimas de seguridad, de protección del medio ambiente, defensa del consumidor y propiedad industrial.

     El convenio fortalece la posición negociadora de la CAN ante los acuerdos regionales y adecua a la industria automotriz andina a las exigencias internacionales. Asimismo, sustituye el requisito de desempeño por norma de origen y precisa la atribuciones del Comité Automotor, integrado por los representantes de cada uno de los países participantes.

Lima     El acuerdo prevé la incorporación de los otros países miembros de la Comunidad Andina, para lo cual se podrán negociar las condiciones de adhesión.
 

Lima

     Además, establece un régimen suspensivo de derechos de importación en las ensambladoras, que les permitirá incorporar material subregional e importado para que el vehículo producido pueda circular en la subregión libre de aranceles, previo el cumplimiento del requisito de origen.
 
 

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- Con el nuevo Convenio Automotor Andino -
DE ENSAMBLADORES A PRODUCTORES

     "En el transcurso de los próximos 10 años convertiremos a la industria automotriz ensambladora en una industria productora."

José Luis Hernández     Así  lo dio a conocer José Luis Hernández, Presidente de Favenpa, a su vuelta de la ciudad de Lima, adonde había ido para representar al sector empresarial autopartista con motivo de la firma del nuevo Convenio Automotor Andino.

     Según el presidente de Favenpa este acuerdo pretende cumplir metas de productividad y promoción de inversiones que finalmente serán necesarias para dar el gran salto de la tradicional industria ensambladora a un sector productor que logre integrar mayor valor agregado nacional.

     Agregó Hernández que además a partir de ahora habrá una clara política automotriz que nos permitirá desarrollarnos y al mismo tiempo estar dentro de las regulaciones de la OMC

     En cuanto al trabajo que representó el convenio, el ejecutivo explicó que sobre el documento firmado, varias comisiones estuvieron trabajando desde los años 97 hasta hoy, evaluando las alternativas,  esperando el entendimiento interno en cada país para luego consolidarlo y finalmente lograr un concenso absoluto. “Esta firma constituye un trabajo importante luego de 25 reuniones del Pacto y lo fundamental es que este es el único acuerdo industrial que en realidad ha dado frutos a nivel de la comunidad andina y que ha de tomarse como ejemplo para otros sectores de la economía porque constituye un real ejemplo de un proceso de concertación industrial un proceso de integración industrial entre los países de esta región del continente.

     Respecto al sitio donde se realizó el acto, comentó Hernández que el acuerdo se firmó en un pintoresco lugar llamado el Pueblo, cercano a la Ciudad de Lima
 

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- nuevo Convenio Automotor Andino –
PROHIBE IMPORTACION DE PARTES Y PIEZAS USADAS

Aumentara la eficiencia y los niveles de integración locales.
En 10 años tendremos niveles de integración cercanos al 50%

Lima, Peru.- Especial.- Como un "hito en la historia del sector automotor" en la subregión. Fue considerada la reciente firma del nuevo convenio automotor andino por Jaime Ardila, presidente de Colmotores" en Colombia.

     Ardila destacó, entre otros aspectos, la mayor estabilidad que el nuevo convenio da a los inversores, el establecimiento de metas más realistas, la prohibición taxativa a la importación de partes y piezas usadas y la posibilidad que otorga de negociar sobre una base más homogénea  futuros acuerdos regionales.

     Como se sabe el Convenio de Complementación en el Sector Automotor fue suscrito por Colombia, Venezuela y Ecuador y  entrará en vigencia el 1 de enero del 2000 por un período prorrogable de diez años.

     Para la General Motors es un acuerdo de suma importancia, dijo el entrevistado, toda vez que nosotros tenemos presencia y planta de ensamble en los tres países. Por iguales motivos, participamos activamente cuando se firmó el primer convenio, en 1993. El primer convenio fue un buen punto de partida y sirvió de experiencia a los tres países, tanto a los gobiernos como al sector privado  Nos permitió ampliar el mercado y empezar un proceso de sustitución de productos importados por productos de fabricación nacional y de integración de proveedores que debió aumentar la eficiencia y los niveles de integración locales. Creemos que a partir del nuevo convenio ese proceso puede profundizarse, porque corrige algunas deficiencias del anterior y nos da un marco de estabilidad mayor, teniendo en cuenta que ahora ya no van a ser cinco sino diez años de vigencia.

     Sobre las diferencias explicó el ejecutivo que con el nuevo convenio, hay que cumplir un requisito específico de origen para tener derecho a la exención arancelaria, la cual será a partir de la fecha de cero para el CKD importado que cumpla ese requisito y de 35 y 15 por ciento, dependiendo de la categoría de vehículos, para aquellos que no cumplan o vehículos terminados. Esto es bastante consistente con las normas que existen en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y por supuesto con otro tipo de acuerdos comerciales, como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Por consiguiente, le da a la región andina la posibilidad de negociar sobre una base más homogénea futuros acuerdos regionales.

     Otros aspectos importantes del convenio son sus 10 años de vigencia y la ventaja de establecer unas metas de integración local que son más realistas que el primero en el sentido de que la integración subregional de partes y piezas que hay que alcanzar empieza con unos niveles relativamente comprables a los que tenemos ahora y va aumentando a partir del cuarto o quinto año a niveles mucho más altos, con el propósito de terminar al cabo de 10 años con niveles de integración cercanos al 50% que se considera un verdadero desarrollo industrial automotor. Otra ventaja consiste en que aquellas compañías que pretendan ser ensambladoras y cumplan con requisito específico de origen pueden solicitar al gobierno establecer una zona aduanera en su planta de ensamblaje, sea ella de vehículos terminados o autopartes, en la cual puedan importarse las piezas sin el pago de los aranceles y sin pago de ningún derecho de importación hasta tanto se produzca la nacionalización del vehículo, lo quiere decir que en lugar de pagar al momento de importación, se paga al momento en que se nacionaliza el producto, lo cual no solamente trae algunas ventajas de orden financiero para las compañías que están en proceso de ensamble sino que les da también una mayor facilidad administrativa en sus relaciones con la aduanas de los respectivos países. Es una relación de confianza entre el ensamblador y la aduana mediante la cual todos productos entran con unos aranceles suspendidos hasta que se produzca la respectiva nacionalización.

     Por otra parte el acuerdo prohibe tanto la importación de vehículos nuevos como usados de partes y piezas. En cuanto a vehículos, el acuerdo anterior ya establecía esa prohibición, lo que no ocurría con las partes y piezas. Nosotros hemos apoyado mucho al sector autopartista en ese aspecto por razones de seguridad, por razones ambientales y equilibrio en la competencia y porque creemos que es altamente inconveniente que los países autoricen la importación de repuestos usados.

     El nuevo convenio establece de manera taxativa una prohibición a la importación de partes y piezas usados. Es un gran avance que en Colombia ya existe y que al incorporarse en un acuerdo subregional, le da mayor coherencia y consistencia.

     En cuanto a las perspectivas de producción Ardila recordó que los tres países están produciendo alrededor de 300 mil unidades, de las cuales corresponden 150 mil a Venezuela, 120 mil a Colombia y entre 30 a 40 mil a Ecuador. Ahora las ensambladoras van a llegar a un mercado más grande. Eso abrirá las perspectivas. Se podrán aprovechar mucho más las economías de escala, tanto ensambladoras como autopartistas; especializándose más en determinados modelos, racionalizando sus líneas de productos y ampliando las escalas de producción.

     La inclusión de otros miembros como es el caso de Perú, es percibida por el presidente de Colmotores como una real posibilidad en la medida en que los beneficios del convenio se hagan palpables. En el caso de Bolivia le parece algo más difícil porque tiene situación especial respecto a Brasil y además la industria de autopartes es inexistente, a diferencia de Perú donde podría desarrollarse como ya ocurrió en los años setenta. En consecuencia cree el alto ejecutivo que si bien en el corto plazo no hay posibilidades, en el mediano plazo sí lo habrá.

     Se afirma que habrá un salto cualitativo de la industria de ensamble a la de producción. En ese sentido el entrevistado habló de las posibilidades de que eso ocurra son reales siempre y cuando se sepa de qué se está hablando. Los motores y transmisiones no se van a poder producir porque requieren economías de escala mayor, alrededor de un millón de unidades para justificarse. En cambio, el mercado ampliado andino, con 300 o algo más de unidades, sí va a permitir aumentar los porcentajes de integración y dar ese salto cualitativo del que se habla.

     Por ultimo destacó la buena disposición de los tres gobiernos en la negociación hecho que rara vez hemos visto los del sector privado. Es también digno destacar el papel que cumplió Perú, que sin ser firmante del convenio y en su condición de miembro de la CAN, ha jugado un papel cardinal en todo el proceso que ha culminado con la suscripción del convenio.
 
 

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