Comisión Nacional de Velocidad
fija posición frente a tragedia de San Carlos

Todos los señalamientos expuestos están sustentados con sus correspondientes documentos originales

Su único interés es tratar de rescatar el prestigio de la disciplina

El deporte ha sido objeto del asalto de personas cuyo único objetivo es el beneficio personal.

Por: José Jacobi

        Ante la polémica que ha suscitado la tragedia ocurrida en el Autódromo de San Carlos, la directiva de la Comisión Nacional de Velocidad de Venezuela conformada por Antonio Schilling, presidente; Javier Ripoll, secretario general; Fernando Méndez, tesorero; Arnaldo Leonardi, director y Fernando Lorenzo, director, enviaron a esta redacción un detallado informe que transcribimos a continuación a fin de que los propios lectores conozcan en profundidad la realidad de los hechos según la Comisión y los entretelones que acompañaron a partir del 99 cada una de las actuaciones de la CNV.
 

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        He aquí el detallado  informe enviado por la Comisón Nacional de Velocidad:

        Para comprender los acontecimientos vividos en las últimas semanas en el automovilismo nacional que desembocaron en la terrible tragedia de San Carlos el pasado 21 de mayo, nos vamos a trasladar al mes de septiembre de 1999, fecha en la cual  se efectuó una Asamblea de Pilotos en el autódromo de San Carlos, en la que estaban presentes los miembros de la CNVV. Allí se les informó a los corredores que este circuito no cumplía ni quería cumplir con las exigencias mínimas de seguridad solicitadas por las autoridades deportivas, peticiones que a lo largo de varios años no habían sido efectuadas.

Antonio Schilling        Esta determinación de la CNVV de no otorgar la licencia de pista al citado escenario para la temporada del 2000, llevó a los promotores de San Carlos a buscar una alternativa a la autoridad deportiva legítimamente constituida por la CNVV desde 1985, apoyándose en el respaldo de los organizadores de las copas y al autódromo de Turagua (el mismo grupo dirigido por Escudería 97), que señalaban que no podían hacer un campeonato sin correr en San Carlos, ya que los patrocinantes no lo habrían aceptado.

        Para ello y valiéndose de dudosos documentos y relaciones con miembros del I.N.D, intentaron crear otro ente paralelo al que quisieron denominar FEDERACION VENEZOLANA DE AUTOMOVILISMO, anunciada por el Comisionado de Deportes Profesionales, Lic. Manuel Mendoza. Este acto irregular, fue denunciado públicamente por nosotros en rueda de prensa efectuada en Caracas en el mes de febrero del presente año, aunque tal atropello no trascendió.

        Luego de meses de reuniones y discusiones entre el I.N.D., C.N.V.V, pilotos, organizadores, dueños de autódromos y arrendatarios, la disposición del máximo ente deportivo del país (IND) sorpresivamente apuntó a intervenir a la C.N.V.V. y nombrar una junta reestructuradora.

        Pero, se preguntarán ustedes, ¿por qué se desautoriza a la CNVV¿

        Ellos (los organizadores de Turagua y San Carlos) necesitaban darle un soporte a las competencias del año 2.000, las cuales iban a iniciarse en el mes de abril en el Autódromo Pancho Pepe Cróquer. La presión de los anunciantes (a los cuales siempre mantuvieron engañados) los obligaba a buscar una pronta solución.

        Intentaron acusar a la CNVV de todo tipo de irregularidades, las cuales fueron rebatidas contundentemente en cada reunión efectuada en las oficinas del IND. Sin embargo, a pesar de no encontrar razones ni basamento legal para intervenir nuestra institución, lograron a través de atribuciones inexistentes y con el respaldo del Comisionado de los Deportes Profesionales, Lic. Manuel Mendoza, desplazar a la CNVV de su legítima función.

        Es importante aclarar, que los únicos que pueden remover, cambiar, modificar o sustituir a la junta directiva de la CNVV, son los propios pilotos, quienes deben convocar una Asamblea para tal fin, la cual debe ser solicitada con 30 días de anticipación. Pero, dichas directrices fueron usurpadas por el IND para beneficiar a los autódromos y el grupo económico que los respaldaba.

        Se crea entonces una Junta Reestructuradora integrada por el Prof. Ramón Parra Pinto, la Prof. Miriam Jiménez López, y el Dr. Carlos Enrique Flores (personas desconocidas y ajenas a esta disciplina) pero en aquella ocasión se determinó la participación de los Sres. Antonio Schilling y Fernando Méndez (Presidente y Tesorero de la C.N.V.V) según consta en acta  del 6 de abril.

        Nosotros íbamos a ser los encargados de la inspección de los autódromos y cual fue nuestra sorpresa al advertir que tales revisiones nunca pudieron ser efectuadas, debido a que cuando nos apersonamos al Autódromo de Turagua (había transcurrido menos de un día desde que se tomó la decisión), nos negaron el acceso a dicho recinto, alegando que la inspección era  competencia del Comisionado de Automovilismo del IND, el Sr Pepe Osorio.

        Era obvio que si la inspección la hubiésemos efectuado nosotros, San Carlos, como lo habíamos anunciado con suficiente anticipación, no habría superado tal revisión al no cumplir los mínimos parámetros de seguridad solicitados.

        Ello se hizo constar en el acta en la cual estaban presentes, entre otros, los Sres. Oswaldo Cortez (Director General del I.N.D), Carlos Enrique Flores (Asesor del Presidente del IND), Mayra Rodríguez (Consultora Jurídica de la C.N.V.V), Luis Alfredo Figuera (Consultor Jurídico del IND), además de pilotos, organizadores, promotores de eventos y copas, como Maranello Motors, representante del Ferrari Challenge, Jose Luis Cid representante de Escuderia 97 (copas Fiat Palio, Ford Mustang).

        Al no efectuarse las debidas inspecciones por personal calificado, se despejó el camino para que los autódromos que mostraban graves irregularidades no encontraran impedimento alguno para conseguir el aval de la mencionada junta reestructuradora impuesta por el IND, en complicidad del grupo de promotores y organizadores de las Copas y Autódromos.

¿Por qué el cambio de actitud del IND hacia la CNVV? - se preguntan los directivos en este informe -.

        El año pasado se crea la Dirección de Deportes Profesionales, dirigida por el Lic Manuel Mendoza. Dicho despacho siempre actuó ajustado a la Ley del Deporte, en respaldo a las autoridades legítimamente constituidas de la CNVV. El Sr. Mendoza acudió en innumerables ocasiones a las oficinas de la CNVV para manifestarnos su respaldo en todas las decisiones. Sin embargo, al comenzar a recibir presiones de los organizadores de eventos, comienza un cambio  en la actitud y soporte de la Dirección de Deportes Profesionales hacia nuestra institución, el cual se radicalizó luego del viaje que efectuara el Lic. Manuel Mendoza a Italia, donde se efectuaría la final internacional de Ferrari Challenge, competencia a la cual también asistió el Sr Mauricio Baiz, quien curiosamente estaba enfrentado abiertamente con los miembros de la C.N.V.V. por las normas de seguridad del autódromo de su propiedad.

        No hay que ser muy malicioso para intuir de quien provino la invitación ni el motivo de tan generoso gesto que derivó en el posterior cambio de dirección en el soporte hacia la CNVV en el tema relacionado a las mejoras en la seguridad en el autódromo de San Carlos.

LA LARGA HISTORIA DE LOS PROBLEMAS DE SAN CARLOS
 
        - La cronología de los hechos es detallada por Schilling.- Poseemos innumerables cartas, actas, compromisos, revisiones, sanciones, multas y demás documentos acerca del caso San Carlos, que están a completa disposición de todos aquellos que deseen comprobar lo que denunciamos.

        Desde que la pista solicitó en 1.995 una carrera para el Campeonato Nacional de Automovilismo, el Sr. Antonio Soprano, por entonces presidente de la C.N.V.V. fue enfático en las normas de seguridad a cumplir, tanto así que en dicha pista nunca se efectuó una prueba del G.T de las Américas, principal evento internacional que se celebraba en nuestro país, debido a que no reunía las condiciones mínimas de seguridad.

        En 1.996, a solicitud del Sr. Maurizio Baíz, viene a  Venezuela el Sr John Corsmith, delegado de la F.I.A  (Federación Internacional de Automovilismo) para la inspección de los circuitos en Venezuela y resto del mundo. El informe arroja innumerables fallas en la seguridad y pasa a hacer las referidas observaciones a corto, mediano, y largo plazo, siendo muy claro al señalar que allí no se podrían efectuar carreras para la categoría Ferrari Challenge.

        En 1.997 siendo presidente de la CNVV. el Sr José Luis Cid  (actual socio propietario de Escudería 97) negó la licencia de pista  a San Carlos, entre otras cosas por no efectuar ninguna de las sugerencias del informe Corsmith.

        Desde entonces comienza la larga y paciente lucha de los integrantes de la
junta directiva de CNVV, para intentar obligar a los promotores del circuito de San Carlos a cumplir con los requisitos mínimos de seguridad, informaciones que ustedes mismos recibieron en su momento al anunciar las sanciones a la pista de Cojedes. Se llegó al caso de empresas patrocinadoras, que intercedieron para permitir que se efectuaran las correspondientes competencias en San Carlos, como lo hizo en su momento Maranello Motors, a sabiendas de que la pista no reunía los requisitos.

        La CNVV debió en más de una ocasión soportar actitudes desafiantes por parte de los promotores de San Carlos, los que siempre hablaban de nuestra escasa visión comercial, al tildarnos de que no éramos ¨empresarios¨. Vale recordar que la CNVV es una institución sin fines de lucro, cuyo único norte es el de velar por la seguridad y el fiel cumplimiento de las normas establecidas en el Código Deportivo Nacional, creado en 1990.

        En más de una ocasión, ante la solicitud de gravilla o granzón en las zonas críticas como las exteriores de las curvas, recibimos  como respuesta que la misma afeaba el aspecto de la pista y dañaba la grama que estaba al borde del asfalto. De nada sirvieron los accidentes de Aris Farías en la curva número uno en 1998 (en el que destruyó un Ferrari Challenge al no haber área de desaceleración) y las repetidas salidas de la pista de los pilotos de la misma categoría  en la ahora tristemente recordada entrada a la recta principal. Los trabajos del muro de contención o la prolongación del guarda rail, nunca fueron acatados.

        Muchos nos cuestionan ahora que si tales normas eran violadas, por qué se continuaba corriendo en esta pista bajo nuestro mandato. Simple. El interés de la CNVV no era cerrar los autodromos sino tratar de que poco a poco se adaptaran a cumplir con las normas de seguridad, tal fue el caso de Turagua, Puerto Ordaz, y Maracaibo, aunque en este último, la falta de apoyo económico obligó a su cierre temporal. Todos ellos se esforzaron para aumentar sus parámetros de seguridad y continúan en esta tarea que dista en llegar a un nivel óptimo.

        En otra parte, los directivos se plantean: ¿Esta tragedia pudo ocurrir en años anteriores?

        Sin duda, pero nunca en las nefastas proporciones que se sumaron el 21 de mayo del presente. En primer lugar, como  les consta a los propios pilotos, personal técnico, demás integrantes de los equipos participantes y hasta patrocinantes, nunca se habría permitido la presencia desconsiderada de personas ajenas al área restringida, mejor conocida como los pits, y mucho menos en el transcurso de una carrera. En segundo término, jamás se habría consentido el inicio de la competencia  con la presencia de vehículos de otras categorías en la zona de pits rápidos o de servicio. Es increíble que los propios pilotos de otras categorías debieran movilizar el vehículo en cuestión y colocarlo en lo que consideraron una zona más segura.

        Preguntamos nosotros, ¿dónde estaba el director de pits, que según el programa de carrera (el cual no está aprobado ni firmado por nadie) era el señor Alfredo Wallis, encargado de la seguridad en los pits?. ¿Por qué el director de carrera, el Sr. Samuel Torres, dio la largada de la categoría Ferrari a sabiendas de la peligrosa posición de un carro en los pits y tras producirse el desastre, desprenderse de la credencial que lo identificaba como director del evento?

        Uno de los tantos ejemplos de la total irresponsabilidad que se vivió en esos momentos era la presencia de apenas una ambulancia, la cual no contaba con los mínimos equipos de emergencia. La bombona de oxígeno para atender a una de las víctimas más graves estaba vacía. El resto de las unidades médicas, arribaron al lugar pasados los quince minutos, gracias a la proximidad de la ciudad con el autódromo.

        Hace un año, en una carrera en Pto Ordaz, la misma estuvo detenida durante dos horas, al no arribar la segunda ambulancia, con sus correspondientes médicos especialistas. La CNVV contaba con un equipo de expertos con capacitación para accidentes en pruebas de automovilismo y en esta oportunidad en San Carlos no había ni médicos, paramédicos, ni equipos de pronto socorro, como de forma malintencionada quisieron encubrir en un comunicado de prensa que se envió al día siguiente de la tragedia a los distintos medios de comunicación, en donde exaltaban la fabulosa, pronta y efectiva labor de los cuerpos de seguridad.

        Mas detalles. El carro médico presente en la pista era tripulado sin el galeno y era conducido por un piloto novato. Era todo una pantalla ante los ojos de las personas que desconocen de los procedimientos formales. Los extintores de 5 kilos que deberían existir en cada pit no estaban, y los que se usaron eran de los propios pilotos. Pero lo más grave de todo, más allá de permitir la presencia en los pits de menores de edad, junto a personas ajenas a la competencia, es no disponer de un seguro de responsabilidad civil, documento INDISPENSABLE  en cualquier evento supervisado por la CNVV. Les podemos mostrar las pólizas de seguros de los años 98 y 99 sin las cuales no se les habría otorgado la licencia de pista a ningún autódromo. Dicha póliza amparaba en caso de lesiones al publico o terceras personas, pero claro, era más negocio no comprar o pagar una póliza (alrededor de un millón de bolívares), prescindir de los equipos de seguridad y emergencia mínimos que acarreaba otro gasto importante y evitar el enojoso pago de derechos de organizador y licencia de pista, además de los viáticos de los Comisarios de la CNVV que velaban por el fiel cumplimiento de las normas de seguridad establecidas por el Código Deportivo Nacional. Todos estos montos, que se aproximan a los 5 millones de bolívares,  considerados por los organizadores como ¨innecesarios¨, son vistos ahora hasta por los más acérrimos adversarios de la CNVV como imprescindibles.

        Pero ya es muy tarde para lamentarse.

        La avaricia se interpuso al sentido común, el libertinaje de los entes  superiores (I.N.D) fueron cómplices en esta tragedia anunciada, al tomarse atribuciones que no le confiere la ley. Pueden utilizar el término que mejor les parezca, pero podemos hablar de tráfico de influencias, complicidad o cualquier acto ilegal amparado por el poder.

        Fue un verdadero milagro que el conductor del Ferrari, Francois Guerin, sobreviviera, no por el efecto del choque y la explosión, sino por el pésimo manejo de la situación posterior, donde nunca se prestaron los servicios médicos indispensables, como la colocación de un collarín y suministro de oxígeno, permaneciendo dentro del vehículo por más de 45 minutos, nuevo récord mundial de ineficiencia. El Ford Mustang que estaba en los pits estalló en forma alarmante, lo que indica que nunca se homologó o inspeccionó dicho vehículo como manda el C.D.N. para carreras.

        Es Vergonzoso escuchar de los propios promotores que se apresuraron en dar ¨su¨ versión de lo acontecido, que ¨por fortuna estaba ese vehículo en la zona de pits, el cual restó velocidad al impacto final. Que el cuerpo de seguridad y el director técnico, Marcos Bianchi, les pidió a las personas que resultaron heridas y muertas que se retiraran en repetidas oportunidades y que no les hicieron caso¨, aunque todos los que estaban allí saben que eso es mentira y que la zona de los pits parecía un bulevar con niños en coches y personas disfrutando de bebidas alcohólicas. Hablan de un cartel que reza: ¨Prohibida la entrada a menores de edad¨, y son los primeros en vender entradas al primer cliente que quiera pagar por estar en tan exclusiva área. Pero lo más inaudito son sus declaraciones en las cuales aseveran que AQUÍ NO HAY CULPABLES PUES TODO FUE UN SIMPLE ACCIDENTE DE CARRERA.

        El cinismo de estas personas llega a tal extremo, que incluso armaron un programa de televisión en el canal del Estado, para hacer ver que todo funcionó a la perfección, dando a entender que en nuestro país -VENEZUELA-  no hay ley, burlándose de la manera más cruel de los deportistas, el público presente ese día, los anunciantes y lo más triste, los familiares de las víctimas que sufrieron esta pesadilla.

MAS INTERROGANTES QUE LA CNVV ESPERA SEAN RESPONDIDAS

        ¿Quién otorgó la licencia de pista a San Carlos?,¿ Dónde consiguió la licencia de organizador?, ¿Quién avaló el evento? ¿Quiénes eran las autoridades? ¿Quién las nombró?

        Partiendo del programa de carrera, podemos deducir que ni siquiera era Campeonato Nacional, tal como se indicó a los medios de comunicación social y a los patrocinantes. Es un evento autorizado por la Asociación Automovilística del Estado Cojedes y el Instituto Regional  del Deportes del estado Cojedes. Sería interesante conocer la formación de dicha Asociación y los miembros de la misma y saber quién les otorgó el poder de asumir tan importante responsabilidad.

        ¿Dónde estaba el director médico del IND, que entre otras cosas debía, según la Ley del Deporte y el Código Deportivo Nacional, efectuar la prueba antidoping, implementada por nuestra junta directiva?

        Cuando todas estas irregularidades se hagan públicas, que no nos extrañe que los mismos involucrados apunten hacia el  Comisionado  del I.N.D, Sr Pepe Osorio, quien fue y será utilizado como chivo expiatorio. O no nos sorprenda que pretendan acusar al piloto, víctima como todas las personas fallecidas y lesionadas, de una serie interminable de IRRESPONSABILIDADES CONOCIDAS Y ENCUBIERTAS POR LOS ORGANISMOS COMPETENTES.

        A las empresas patrocinantes y hasta los medios de comunicación, que engañados en su buena fe avalaron estas caimaneras regionales que se ofrecieron como campeonato nacional, les pedimos que reflexionen y hagan sentir su importante presencia y respaldo.

        Por último, la mayor reflexión la deben hacer los pilotos.

        Los llamados ¨payasos del circo¨, los ¨fiebrudos¨, los que por el deseo de competir, no advierten el peligro que esta especialidad encierra. Los mismos que nunca creyeron que estas cosas pudieran llegar a ocurrir y que ahora han despertado con una indudable cuota de remordimiento al permitir que la situación llegara a los extremos que se vivieron en San Carlos. Muchos de ellos incluso han sido amenazados con sanciones por los contratos contraidos con las Copas, los cuales les obligan a correr en las condiciones que les indiquen los organizadores, amenazas que se han extendido pero de manera más grave a directivos de la CNVV y pilotos de otras categorías.

Al final del informe Antonio Schilling expresa lo siguiente:

        Nos sentimos en la obligación de relatarles todas estas historias con la pena que produce el acusar a la actividad que siempre hemos defendido y que ahora ha llegado a un nivel de deterioro nunca visto, todo por el afán de lucro y poder.

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