- En Portugal -
Los increíbles carruajes del Museo dos Coches

Lisboa. Especial.- A solo 15 minutos del centro de la capital portuguesa se encuentra uno de los museos de coches antiguos mas interesantes del mundo. La colección del Museo Nacional Dos Coches, está constituida por los suntuosos y rarísimos carruajes de gala de la Casa Real Portuguesa.

Fachada del Museo Dos Coches

    Esta impresionante colección de coches tipo berlina o utilizados para mostrar al monarca o simplemente para ser utilizados en los paseos, constituye por su homogeneidad y número, si no la mas notable una de las mas importantes y completas colecciones del mundo. Cuando el visitante observa uno y otro carruaje cae en cuenta del fausto y la ostentación de los reyes portugueses de la dinastía de Braganza. Todos las unidades son un verdadero testimonio de esplendor y magnificencia.

Sala principal del museo   Este Museo de Coches recibe mas de mil visitantes diarios, de los cuales la mayoría son del exterior y pese a la dificultad que significa el mantenimiento de cada uno de los carruajes que componen la colección de este original museo el visitante puede perfectamente apreciar unos 60 carruajes en buen estado de conservación, en las dos amplias y contiguas salas en la planta baja.
 

    El coche más antiguo de la colección es aquel cuya tradición se atribuye a Felipe III, Rey de España. Con este carruaje -dicen- se trasladó el monarca desde Madrid hasta Lisboa. En el interior y concretamente debajo de la almohada que cubre el banco del frente, se oculta una especie de tubería que desemboca directamente a la calle y por el cual Felipe II "aliviaría, de trecho en trecho, su vejiga y si fuese necesario sus nobles intestinos"...

    Cuando el visitante camina entre el contingente de coches pasando frente a los carruajes del siglo XVIII de Don José I o de la princesa Doña María Benedita o del hermosísimo carruaje perteneciente a la embajada de Roma y utilizado por el Marqués de Fontes, entonces cae en cuenta que cada uno de ellos es exclusivo y personal y que no hay ni habrá otro igual. Los tiempos de la estandarización vendrían dos siglos mas tarde y llegarían con la producción en serie.

    Otro coche que destaca es el construido para el Rey Juan V en la primera mitad del siglo XVIII, el cual revela un excelente trabajo de talla dorada atribuida al escultor José de Almeida (1700 –1769) en colaboración con su hermano Felix Vicente, arquitecto y tallador de la casa real portuguesa. Su estilo representa la transición entre el carácter que impuso Luis XIV y el de Luis XV, así como una marcada influencia italiana en su decoración.

Trabajos de restauración en el museo    De acuerdo a los archivos consultados se sabe que a comienzos del siglo XIX la Casa Real Portuguesa tenía no menos de 300 coches en uso, pero de estos fueron enviados a Brasil unos 40, en el período 1807 a 1820, de esos apenas la mitad volvió a Portugal. En todo caso los inventarios de las cocheras de Calvario de Belem y de Ajuda, donde se guardaban los coches de la corte acusaban en 1830, año en que muere el Libertador, mas de 100 coches de diversos tipos, tales como berlinas, calesas, o bien aquellas que llamaban traquitanas, seges, canoas y estufas.

    Lo que también se sabe es que a partir de esos años los coches se iban adaptando a la moda a las invenciones y al progreso de la locomoción y de allí que los pesados carruajes iban cediendo el paso a vehículos mas ligeros.

    Según los entendidos en el viejo continente existen adicionalmente a la magnifica colección del Museo dos Coches de Lisboa, varias colecciones valiosas que el visitante interesado podría conocer. Una de ellas se encuentra en Viena, instalada en el palacio de Schoenbrunn, la otra en Munich llamada Marstall Museum, integrada por piezas antiguas provenientes del picadero de los electores de Baviera, igualmente en Dresde, Hanover, Darmstadt, Heidelberg y Berlin se conservan algunos coches del Rey de Prusia y de antiguos príncipes. También en Gratz, Austria, se haya el carruaje del emperador Federico III. En Italia figuran varias series de coches provenientes de la antigua corte de los Borbones y en ciudades como Bologna, Milano, Roma y Florencia hay colecciones de los primeros años del siglo XIX que son de veras notables. Por otra parte, en los países escandinavos como en Copenhage, Dinamarca, se consiguen en el Kunstindustritmusset los coches de la corte dinamarquesa y en Estocolmo, Noruega, en el museo del palacio de Amalienborg se conservan los carruajes de gala de Carlos XII y Gustavo III. No se puede dejar de mencionar las colecciones Inglesas del Victoria and Albert Museum y las francesas del museo de Cluny, Carnavalet y Versalles que exponen los coches de gala que sirvieron a los soberanos francesas tales como los de 1722, usados en la coronación del Luis XV y la Berlina de Luis XVI o la de Napoleón I. En el Palais du Cinquantenaire, en Bruselas, se reune una pequeña pero curiosa colección de coches antiguos y finalmente en Madrid, España, en el Palacio de Oriente se exponen algunos coches de la corte española, entre los cuales caben destacar varias unidades pertenecientes al siglo XVII y XVIII.

    Finalmente se han que incluir los carruajes de la casa imperial rusa, cuya riqueza intrínseca fue notable, conviene recordar el del Zar Alexandre Michaelowitsch de 1638 o el de Pedro el Grande, o bien el de la emperatriz Ana Isabel o Catalina, amiga de nuestro precursor Francisco de Miranda, o el del gran duque Andre o bien el de Alexandre I, es decir los carruajes de la corte de Moscú y de Petrogrado.

   Si usted viaja próximamente a Portugal, no deje de visitar el Museo Nacional Dos Coches donde podrá vivir una experiencia sin igual viendo estas obras de arte que viene a ser los antecesores del automóvil de hoy.

 
Cronología:

Durante el siglo XVI se construye el Monasterio de los Jerónimos y algunas edificaciones anexas.

En 1559 Don Manuel de Portugal adquiere la casa de los monjes y el establo. Todo ello lo transforma en un bello palacio con su establo.

Fines del siglo XVII el conde de Aveiras, casado con la heredera de la propiedad resuelve hacer nuevas obras y da origen al actual palacio con sus caballerizas.

En julio de 1724 la corona adquiere el palacio y se muda al palacio en Belem.

El año 1755 la corte abandona el lugar.

En 1787 se inicia la construcción del nuevo picadero en el mismo lugar donde estuvo el primigenio.

1904 Doña Amelia, esposa del Don Carlos I decide transformar el viejo picadero en un museo donde serán expuestos los vehículos de la corte portuguesa así como algunas otras piezas.

En 1905 se abren las puertas del Museo dos Coches bajo la dirección del coronel Alfredo Augusto de Albuquerque.

Durante los años 42 y 43 se realizan obras de ampliación según el arquitecto Raúl Lino 1974-75 se efectúa un nuevo proyecto de ampliación.

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