Por: Dexi Argüelles
Ciudad francesa milenaria, Montbéliard puede contar historias desde las más comunes hasta la de muchos inventores y pioneros. Allí surgió el paleontólogo Cuvier, el creador del helicóptero Oehmichen, y muy cerca de allí está el motivo principal de esta crónica, la colección de automóviles Peugeot, con una historia tan larga que inclusive antecede a la del automóvil.
El museo surgió de una asociación llamada "L´Aventure Peugeot" creada en 1982, con la idea de conservar el patrimonio de la marca en su estado original. La exhibición agrupa una importante colección de utensilios, bicicletas, motocicletas y automóviles de esta marca.
El local está ricamente decorado con la ambientación adecuada a la época de los 70 vehículos de distintas generaciones, que se exhiben agrupados cronológicamente y por modelo. Además de disfrutar de los autos del pasado, el visitante descubre un sin fin de objetos, inclusive molinos de café que durante más de dos siglos se han identificados con la marca Peugeot.
Explica Gilbert Ninot, director del museo, que la historia de la marca se inicia en 1891, pero la selección metódica de piezas para guardar se inició en los años 50, un patrimonio del cual se ocupaba personalmente Pierre Peugeot. La selección de los materiales que se utilizan en la restauración es estricta, y se tiene un taller especial para la
reconstrucción de las nuevas piezas que adquiera la institución. Los ingresos para el mantenimiento provienen de aportes especiales, de la ventas de objetos alegóricos, modelos a escala y de los tickets de admisión los cuales tienen un costo de 30 francos para los adultos. Se calcula que anualmente el museo recibe unos 100 mil visitantes.
La sala de exhibición principal es de unos 4 mil metros cuadrados, la cual está dividida en módulos. Decoración, moda y vehículos a motor recrean el ambiente de cinco épocas sucesivas: En la primera parte, fin del siglo XIX, están los primeros modelos que van desde 1890 a 1904; le sigue el grupo de 1905 a 1918, luego están los de 1919 a 1935 y de 1936 a 1949, culminando con la década de los 50/60.
Un espacio privilegiado está reservado para los modelos victoriosos en las competencias, incluyendo los modelos avant-garde, pasando por el 205 Turbo 16, dos veces campeón del mundo de rally. Entre las motocicletas destaca la Grand-Bi y la fulgurante 356 de dos cilindros.
En el museo Peugeot es posible apreciar raras piezas como un cuatriciclo de 1892, pieza única construida especialmente para el Rey de Túnez; el imponente Coupé-Chauffeur de 1923 que rivaliza con los modelos más prestigiosos en los concursos de elegancia; el Roadster Sport 302 Dart´Mat. La audacia de los carroceros se aprecia en el 402 Eclipse, uno de los modelos más atractivos.
El futurismo en los prototipos, la nostalgia en la decoración y la evocación de tiempos pasados sobre dos o cuatro ruedas conforman la vitrina Peugeot y son una muestra de lo que la creatividad del hombre puede lograr.
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