Alfa 8C Competizione,
sólo para 500 propietarios

  • Para el 2007 se anuncia el regreso de la marca a Venezuela

Dexi Argüelles

 

            Derivado directamente del concepto develado hace 3 años en Frankfurt, Alfa Romeo acaba de presentar en el Salón de Paris el nuevo Alfa 8C Competizione, que recuerda el glorioso pasado de la marca.

            La inspiración en esa exitosa época es evidente, comenzando por el nombre, que evoca la gran tradición deportiva de Alfa Romeo. La sigla 8C en los años treinta y cuarenta distinguía a aquellos automóviles, de competición y de carretera, equipados con el potente “ocho cilindros” realizado por el famoso diseñador Vittorio Jano. En cambio, el término “Competizione” quiere ser ante todo un homenaje al “6C 2500 Competizione”, cupé deportivo conducido en el año 1950 por la pareja Fangio-Zanardi en la famosa Mille Miglia.

            La línea estilística, obra del Centro Stile Alfa Romeo, hace único este biplaza en el panorama de los gran turismo. Los diseñadores no han modificado el concepto original del automóvil, y sin embargo cubrieron las necesidades aerodinámicas y de prestaciones, manteniendo la pureza de las formas, que no se ven alteradas por elementos que pudieran perturbar su armonía.

            Las soluciones adoptadas en el Alfa 8C para alcanzar los máximos niveles de eficacia aerodinámica no se limitan al diseño de las formas. El aire envuelve al automóvil y sigue su recorrido natural, sin que cantos o irregularidades lo obstaculicen. Todas las superficies y los perfiles de los montantes y de los cristales, junto con la forma y la posición de los espejos retrovisores, han sido optimizados tanto con cálculos computacionales como con pruebas en túnel y pruebas reales. Se logró crear un efecto “suelo” que permite obtener un Cz (coeficiente de sustentación) negativo que, como en los automóviles de competición, contribuye a aumentar la estabilidad a velocidades elevadas.

            La línea horizontal “hundida”, que parte a la altura de los pasos de rueda delanteros hacia el lateral, transmite un gran dinamismo. Las ruedas de grandes dimensiones y los potentes “músculos” de los guardafangos traseros acentúan la personalidad y la fuerza del modelo, manteniéndose la elegancia de las líneas que se deslizan suavemente, casi subrayando la belleza de los elementos exteriores como el faro en forma de “gota” alojado en el guardafango delantero, los faros traseros con leds, las manillas de las puertas. En el frontal encontramos la característica indentificación de Alfa Romeo, con una nueva interpretación de los “ensanchamientos” y del escudo.

            La línea innovadora anticipa elementos y proporciones de los futuros automóviles Alfa Romeo, pero con elementos del pasado extraídos de modelos como el 33 Coupé Stradale, el Giulia TZ y otros reconcidos ejemplares. Por último, para ensalzar las formas del 8C Competizione, el Centro Stile Alfa Romeo ha desarrollado nuevos colores que, además de combinarse con la sinuosidad del automóvil, expresan modernidad y tecnolgía.

            El motor de este Alfa Romeo es un inédito 8 cilindros en V a 90° y cilindrada de 4.691 cm3, que permite manejarlo ya sea en la pista de carreras o en las calles de la ciudad. Las prestaciones del motor se resumen en una potencia máxima de 450 CV a 7.000 r.p.m., un par máximo de 470 Nm a 4.750 r.p.m. y un régimen máximo de 7.500 r.p.m.

            La armonización de la geometría de admisión y escape, junto con la adopción de variadores de fase de actuación continua en los ejes de levas de admisión, la optimización de la cámara de combustión y el calibrado del motor permiten obtener el 80% de par a partir de 2.000 r.p.m. El cigüeñal con los contrapesos a 90°, completamente equilibrado con una oportuna selección de bielas y pistones, asegura al motor un funcionamiento con bajas vibraciones. El grupo bloque-bloque inferior es de aluminio con 5 soportes de banco para asegurar una elevada rigidez a la estructura y bajas pérdidas por fricción, y las culatas son de aleación de aluminio.

            El motor adopta el accionamiento de la distribución de cadena única, que garantiza una fiabilidad de por vida. También, se ha prestado atención a la definición y entonación acústica de la admisión y del escape que adoptan un sonido característico y pleno, enfatizado por un sistema de admisión de elevada permeabilidad y por un sistema de escape con válvulas de actuación controlada electrónicamente.

            Para el 8C Competizione los técnicos vuelven a proponer un esquema a menudo utilizado por la empresa: la arquitectura transaxle con cambio en el eje trasero, que permite obtener un excelente comportamiento dinámico, ofreciendo además, la proverbial seguridad activa de Alfa Romeo. El grupo motor – caja de cambios se ha realizado según la arquitectura transaxle que permite una distribución de pesos muy eficaz para el manejo del automóvil. Las reducidas dimensiones axiales del motor y la integración con los elementos del bastidor desde las primeras fases de diseño permiten que todo el grupo moto-propulsor sea alojado en una posición particularmente retrasada, como es propio de una configuración deportiva.

            La transmisión de 6 velocidades, con selección computarizada de las marchas mediante las palancas detrás del volante, se ha desarrollado para garantizar cambios de marcha muy rápidos y puede utilizarse en las modalidades Manual-Normal, Manual-Sport, Automático-Normal, Automático-Sport, Ice. .

     

            En el sistema de suspensión se adopta un esquema de paralelogramo con porta-bujes y brazos de aluminio forjado, puntal adicional para el control de la convergencia. Para asegurar una frenada potente y eficaz incluso en condiciones extremas, el sistema de frenos está compuesto por discos perforados y ventilados con pinzas de freno de aluminio. Además, para “pegar” el automóvil al asfalto se han elegido neumáticos de 20”, 245/35 en el eje delantero y 285/35 en el eje trasero, montados en ruedas de aluminio con conformación por estirado para asegurar ligereza y la máxima eficacia en la ventilación de los frenos, a lo que suma la última edición del VDC Alfa Romeo, un sistema evolucionado de control de estabilidad y tracción, para garantizar al conductor el máximo “feeling” con el automóvil.

            Una estructura rígida y ligera es la norma para configurar un buen automóvil de elevadas prestaciones como el 8C Competizione. En concreto, el bastidor compacto es de acero para obtener la máxima rigidez torsional para garantizar una conducción siempre precisa y segura, mientras que la carrocería es completamente de fibra de carbono. Esta elección está motivada por la necesidad de reducir al máximo los pesos pero también de optimizar el baricentro del automóvil ganando en agilidad y maniobrabilidad en los recorridos más difíciles.

            En el interior, el rasgo característico es el uso de materiales compuestos para la realización del tablero y de los paneles interiores. Una elección técnica pero que refuerza el espíritu del automóvil, al igual que los asientos anatómicos, realizados en fibra de carbono, que pueden regularse y personalizarse en función de las características físicas del conductor.

            Pero, ¿cómo conducir un deportivo que bajo el capó esconde un 8 cilindros de 4.700 cm3 y que, al pisar el acelerador, descarga en el suelo 450 CV de potencia y 470 Nm de par?. La inesperada respuesta es: con mucha facilidad, después de familiarizarse con los mandos más directos, descubriendo el alma del nuevo Alfa 8C Competizione: la que en recorridos mixtos o, mejor todavía, en la pista, donde la velocidad y las aceleraciones transversales son más difíciles, proporciona sensaciones que sólo un auténtico deportivo puede ofrecer.

            Alfa 8C Competizione: nombre legendario para un auto único

            La clave de la evolución técnica de Alfa Romeo es el motor de 8 cilindros, elaborado en la primera mitad de los años veinte por un joven técnico con el nombre de Vittorio Jano, comprometido con la renovación del motor de 6 cilindros, tanto para responder a las necesidades de los compradores de los automóviles “de serie” como para contrastar de la mejor manera los asaltos de las casas rivales en las competiciones deportivas.

            La primera prueba de un automóvil 8C tuvo lugar en 1923 con el P1, ya dotado de compresor y de doble encendido y, posteriormente, con el P2. El resultado no pudo ser mejor: en 1925 el Alfa Romeo P2 se adjudicó la victoria del primer Campeonato del Mundo. Los efectos positivos de estas innovaciones no se limitaban a los motores de los automóviles de producción, sino que la gloria de este resultado se introdujo en el escudo “Alfa Romeo – Milano” en forma de una corona de laurel que, a partir de este momento, caracterizó a todos los automóviles de la casa de Portello.

            A principios de los años treinta, los motores de 8 cilindros –a partir de entonces de aleación ligera– “sonaban” dulces bajo el capó de elegantes cabriolets y cupés (carrozados, entre otros, por los milaneses Zagato y Castagna) y rugían en el polvo de competiciones como la Mille Miglia y la Targa Florio, que enriquecieron un impresionante palmarés de victorias absolutas. Una mención particular merecen las increíbles victorias de 1931, 1932, 1933 y de 1934 en Le Mans del Alfa Romeo 8C (llamado posteriormente “Le Mans” en nombre de estas grandes victorias).

            La culminación del nivel técnico alcanzado con los 8 cilindros es el motor del Alfa Romeo Tipo B, llamado también “P3” para destacar la continuación tecnológica con el P2. Campari, Nuvolari, Caracciola, Borzacchini, Marinoni, Guidotti, Fagioli son sólo algunos de los campeones que han unido sus éxitos al motor 8C en las metas de los más prestigiosos circuitos del mundo, tanto en la versión de 1932 como en la de 1934.

            La continua evolución y la constante investigación técnica alcanzan su cumbre con el 8C 2900, líder indiscutible de las carreras de la segunda mitad de los años treinta, desde la 1000 Miglia hasta las 24 horas de Le Mans, conducido sin igual por el piloto Biondetti en un 8C de excepcional elegancia carrozado por Touring específicamente para esta competición. La longevidad de este motor es excepcional: también en 1947 el 8C 2900 B conquistó con Biondetti-Romano la 1000 Miglia, demostrando una vez más y por un recorrido extremamente difícil, que los motores Alfa Romeo estaban dotados de una potencia y de una fiabilidad fuera de serie.

            La Segunda Guerra Mundial interrumpió, aunque sólo por poco tiempo, las victorias del 158. En 1946 nació el mítico 159 “Alfetta”. Como decía Juan Manuel Fangio, conducir este 8 cilindros era como “tener entre las manos el arco de un Stradivarius”. El 158 primero y el 159 después, entregaron a la Marca los laureles de los primeros dos campeonatos mundiales de la Fórmula 1 moderna, en 1950 con Nino Farina y en 1951 con Fangio. Después de las victorias en Fórmula 1, Alfa Romeo decidió retirarse de las competencias para dedicarse completamente a la fuerte demanda de la última creación 1900 y, posteriormente, de la gama Giulietta.

            En 1967 regresaron los potentes 8 cilindros que equipaban los 33 de carreras y que caracterizaban las formas fascinantes y deportivas del 33 en versión de carretera. Y también en esta ocasión el debut en las competencias fue apasionante, con el grado alto en el podio de Teodoro Zeccoli con motivo de la carrera en subida de Fleron, Bélgica, en el 33/2 Sport Prototipo. Otros 33, a lo largo de los años setenta, se adjudicaron importantes éxitos en las pistas y en los circuitos de todo el mundo. Dicha perfección de técnica se transmite a los automóviles de serie como el Montreal, automóvil de altas prestaciones, con motor 8 cilindros derivado precisamente de los 33 de carreras. En 1977 el motor de 8 cilindros se montó en una serie limitada del Alfetta GTV, realizada por Autodelta que, de este modo, continuaba la tradición deportiva dedicada a la producción de los motores.

            Hoy, el corazón legendario de aquel motor vuelve a latir bajo el capó del nuevo Alfa 8C Competizione.

 

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22 de octubre de 2006
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