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Alfa 8C Competizione,
sólo para 500 propietarios

Dexi Argüelles
Derivado
directamente del concepto develado hace 3 años en Frankfurt, Alfa Romeo
acaba de presentar en el Salón de Paris el nuevo Alfa 8C Competizione, que
recuerda el glorioso pasado de la marca.
La
inspiración en esa exitosa época es evidente, comenzando por el nombre, que
evoca la gran tradición deportiva de Alfa Romeo. La sigla 8C en los años
treinta y cuarenta distinguía a aquellos automóviles, de competición y de
carretera, equipados con el potente “ocho cilindros” realizado por el famoso
diseñador Vittorio Jano. En cambio, el término “Competizione” quiere ser
ante todo un homenaje al “6C 2500 Competizione”, cupé deportivo conducido en
el año 1950 por la pareja Fangio-Zanardi en la famosa Mille Miglia.
La
línea estilística, obra del Centro Stile Alfa Romeo, hace único este biplaza
en el panorama de los gran turismo. Los diseñadores no han modificado el
concepto original del automóvil, y sin embargo cubrieron las necesidades
aerodinámicas y de prestaciones, manteniendo la pureza de las formas, que no
se ven alteradas por elementos que pudieran perturbar su armonía.
Las
soluciones adoptadas en el Alfa 8C para alcanzar los máximos niveles de
eficacia aerodinámica no se limitan al diseño de las formas. El aire
envuelve al automóvil y sigue su recorrido natural, sin que cantos o
irregularidades lo obstaculicen. Todas las superficies y los perfiles de los
montantes y de los cristales, junto con la forma y la posición de los
espejos retrovisores, han sido optimizados tanto con cálculos
computacionales como con pruebas en túnel y pruebas reales. Se logró crear
un efecto “suelo” que permite obtener un Cz (coeficiente de sustentación)
negativo que, como en los automóviles de competición, contribuye a aumentar
la estabilidad a velocidades elevadas.
La
línea horizontal “hundida”, que parte a la altura de los pasos de rueda
delanteros hacia el lateral, transmite un gran dinamismo. Las ruedas de
grandes dimensiones y los potentes “músculos” de los guardafangos traseros
acentúan la personalidad y la fuerza del modelo, manteniéndose la elegancia
de las líneas que se deslizan suavemente, casi subrayando la belleza de los
elementos exteriores como el faro en forma de “gota” alojado en el
guardafango delantero, los faros traseros con leds, las manillas de las
puertas. En el frontal encontramos la característica indentificación de Alfa
Romeo, con una nueva interpretación de los “ensanchamientos” y del escudo.
La
línea innovadora anticipa elementos y proporciones de los futuros
automóviles Alfa Romeo, pero con elementos del pasado extraídos de modelos
como el 33 Coupé Stradale, el Giulia TZ y otros reconcidos ejemplares. Por
último, para ensalzar las formas del 8C Competizione, el Centro Stile Alfa
Romeo ha desarrollado nuevos colores que, además de combinarse con la
sinuosidad del automóvil, expresan modernidad y tecnolgía.
El
motor de este Alfa Romeo es un inédito 8 cilindros en V a 90° y cilindrada
de 4.691 cm3, que permite manejarlo ya sea en la pista de carreras o en las
calles de la ciudad. Las prestaciones del motor se resumen en una potencia
máxima de 450 CV a 7.000 r.p.m., un par máximo de 470 Nm a 4.750 r.p.m. y un
régimen máximo de 7.500 r.p.m.
La
armonización de la geometría de admisión y escape, junto con la adopción de
variadores de fase de actuación continua en los ejes de levas de admisión,
la optimización de la cámara de combustión y el calibrado del motor permiten
obtener el 80% de par a partir de 2.000 r.p.m. El cigüeñal con los
contrapesos a 90°, completamente equilibrado con una oportuna selección de
bielas y pistones, asegura al motor un funcionamiento con bajas vibraciones.
El grupo bloque-bloque inferior es de aluminio con 5 soportes de banco para
asegurar una elevada rigidez a la estructura y bajas pérdidas por fricción,
y las culatas son de aleación de aluminio.
El
motor adopta el accionamiento de la distribución de cadena única, que
garantiza una fiabilidad de por vida. También, se ha prestado atención a la
definición y entonación acústica de la admisión y del escape que adoptan un
sonido característico y pleno, enfatizado por un sistema de admisión de
elevada permeabilidad y por un sistema de escape con válvulas de actuación
controlada electrónicamente.
Para
el 8C Competizione los técnicos vuelven a proponer un esquema a menudo
utilizado por la empresa: la arquitectura transaxle con cambio en el eje
trasero, que permite obtener un excelente comportamiento dinámico,
ofreciendo además, la proverbial seguridad activa de Alfa Romeo. El grupo
motor – caja de cambios se ha realizado según la arquitectura transaxle que
permite una distribución de pesos muy eficaz para el manejo del automóvil.
Las reducidas dimensiones axiales del motor y la integración con los
elementos del bastidor desde las primeras fases de diseño permiten que todo
el grupo moto-propulsor sea alojado en una posición particularmente
retrasada, como es propio de una configuración deportiva.
La
transmisión de 6 velocidades, con selección computarizada de las marchas
mediante las palancas detrás del volante, se ha desarrollado para garantizar
cambios de marcha muy rápidos y puede utilizarse en las modalidades
Manual-Normal, Manual-Sport, Automático-Normal, Automático-Sport, Ice. .
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En
el sistema de suspensión se adopta un esquema de paralelogramo con
porta-bujes y brazos de aluminio forjado, puntal adicional para el control
de la convergencia. Para asegurar una frenada potente y eficaz incluso en
condiciones extremas, el sistema de frenos está compuesto por discos
perforados y ventilados con pinzas de freno de aluminio. Además, para
“pegar” el automóvil al asfalto se han elegido neumáticos de 20”, 245/35 en
el eje delantero y 285/35 en el eje trasero, montados en ruedas de aluminio
con conformación por estirado para asegurar ligereza y la máxima eficacia en
la ventilación de los frenos, a lo que suma la última edición del VDC Alfa
Romeo, un sistema evolucionado de control de estabilidad y tracción, para
garantizar al conductor el máximo “feeling” con el automóvil.
Una
estructura rígida y ligera es la norma para configurar un buen automóvil de
elevadas prestaciones como el 8C Competizione. En concreto, el bastidor
compacto es de acero para obtener la máxima rigidez torsional para
garantizar una conducción siempre precisa y segura, mientras que la
carrocería es completamente de fibra de carbono. Esta elección está motivada
por la necesidad de reducir al máximo los pesos pero también de optimizar el
baricentro del automóvil ganando en agilidad y maniobrabilidad en los
recorridos más difíciles.
En
el interior, el rasgo característico es el uso de materiales compuestos para
la realización del tablero y de los paneles interiores. Una elección técnica
pero que refuerza el espíritu del automóvil, al igual que los asientos
anatómicos, realizados en fibra de carbono, que pueden regularse y
personalizarse en función de las características físicas del conductor.
Pero,
¿cómo conducir un deportivo que bajo el capó esconde un 8 cilindros de 4.700
cm3 y que, al pisar el acelerador, descarga en el suelo 450 CV de potencia y
470 Nm de par?. La inesperada respuesta es: con mucha facilidad, después de
familiarizarse con los mandos más directos, descubriendo el alma del nuevo
Alfa 8C Competizione: la que en recorridos mixtos o, mejor todavía, en la
pista, donde la velocidad y las aceleraciones transversales son más
difíciles, proporciona sensaciones que sólo un auténtico deportivo puede
ofrecer.
Alfa
8C Competizione: nombre legendario para un auto único
La
clave de la evolución técnica de Alfa Romeo es el motor de 8 cilindros,
elaborado en la primera mitad de los años veinte por un joven técnico con el
nombre de Vittorio Jano, comprometido con la renovación del motor de 6
cilindros, tanto para responder a las necesidades de los compradores de los
automóviles “de serie” como para contrastar de la mejor manera los asaltos
de las casas rivales en las competiciones deportivas.
La
primera prueba de un automóvil 8C tuvo lugar en 1923 con el P1, ya dotado de
compresor y de doble encendido y, posteriormente, con el P2. El resultado no
pudo ser mejor: en 1925 el Alfa Romeo P2 se adjudicó la victoria del primer
Campeonato del Mundo. Los efectos positivos de estas innovaciones no se
limitaban a los motores de los automóviles de producción, sino que la gloria
de este resultado se introdujo en el escudo “Alfa Romeo – Milano” en forma
de una corona de laurel que, a partir de este momento, caracterizó a todos
los automóviles de la casa de Portello.
A
principios de los años treinta, los motores de 8 cilindros –a partir de
entonces de aleación ligera– “sonaban” dulces bajo el capó de elegantes
cabriolets y cupés (carrozados, entre otros, por los milaneses Zagato y
Castagna) y rugían en el polvo de competiciones como la Mille Miglia y la
Targa Florio, que enriquecieron un impresionante palmarés de victorias
absolutas. Una mención particular merecen las increíbles victorias de 1931,
1932, 1933 y de 1934 en Le Mans del Alfa Romeo 8C (llamado posteriormente
“Le Mans” en nombre de estas grandes victorias).
La
culminación del nivel técnico alcanzado con los 8 cilindros es el motor del
Alfa Romeo Tipo B, llamado también “P3” para destacar la continuación
tecnológica con el P2. Campari, Nuvolari, Caracciola, Borzacchini, Marinoni,
Guidotti, Fagioli son sólo algunos de los campeones que han unido sus éxitos
al motor 8C en las metas de los más prestigiosos circuitos del mundo, tanto
en la versión de 1932 como en la de 1934.
La
continua evolución y la constante investigación técnica alcanzan su cumbre
con el 8C 2900, líder indiscutible de las carreras de la segunda mitad de
los años treinta, desde la 1000 Miglia hasta las 24 horas de Le Mans,
conducido sin igual por el piloto Biondetti en un 8C de excepcional
elegancia carrozado por Touring específicamente para esta competición. La
longevidad de este motor es excepcional: también en 1947 el 8C 2900 B
conquistó con Biondetti-Romano la 1000 Miglia, demostrando una vez más y por
un recorrido extremamente difícil, que los motores Alfa Romeo estaban
dotados de una potencia y de una fiabilidad fuera de serie.
La
Segunda Guerra Mundial interrumpió, aunque sólo por poco tiempo, las
victorias del 158. En 1946 nació el mítico 159 “Alfetta”. Como decía Juan
Manuel Fangio, conducir este 8 cilindros era como “tener entre las manos el
arco de un Stradivarius”. El 158 primero y el 159 después, entregaron a la
Marca los laureles de los primeros dos campeonatos mundiales de la Fórmula 1
moderna, en 1950 con Nino Farina y en 1951 con Fangio. Después de las
victorias en Fórmula 1, Alfa Romeo decidió retirarse de las competencias
para dedicarse completamente a la fuerte demanda de la última creación 1900
y, posteriormente, de la gama Giulietta.
En
1967 regresaron los potentes 8 cilindros que equipaban los 33 de carreras y
que caracterizaban las formas fascinantes y deportivas del 33 en versión de
carretera. Y también en esta ocasión el debut en las competencias fue
apasionante, con el grado alto en el podio de Teodoro Zeccoli con motivo de
la carrera en subida de Fleron, Bélgica, en el 33/2 Sport Prototipo. Otros
33, a lo largo de los años setenta, se adjudicaron importantes éxitos en las
pistas y en los circuitos de todo el mundo. Dicha perfección de técnica se
transmite a los automóviles de serie como el Montreal, automóvil de altas
prestaciones, con motor 8 cilindros derivado precisamente de los 33 de
carreras. En 1977 el motor de 8 cilindros se montó en una serie limitada del
Alfetta GTV, realizada por Autodelta que, de este modo, continuaba la
tradición deportiva dedicada a la producción de los motores.
Hoy,
el corazón legendario de aquel motor vuelve a latir bajo el capó del nuevo
Alfa 8C Competizione.
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