| - con motor biturbo -
Audi Le Mans quattro
tecnología deportiva sobre el asfalto 
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La disposición del tren motriz otorga más espacio para el conductor.
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Sus proporciones son las propias de un deportivo pura sangre.
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El torque o par motor de 750 Nm está disponible desde las 1.750 r.p.m.
Dexi Argüelles
Si el legendario circuito francés de Le Mans ha servido para la consagración de destacados pilotos en una dura prueba de larga duración, la competencia no ha sido menos exigente con los grandes fabricantes de vehículos que ponen a prueba no solo su capacidad tecnológica y de organización sino la posibilidad de trasladar esos avances a los autos que usamos día a día.
Con el concepto Le Mans quattro, Audi está demostrando que su tecnología puede pasar del Audi R8, tres veces ganador de las 24 Horas de Le Mans, a un auto de carretera como este deportivo de diseño futurista, con proporciones propias de un deportivo pura sangre: 1.90 metros de ancho, 4.37 metros de largo y 1.25 metros de alto. Su distancia entre ejes de 2.65 metros permite que el conductor disponga de suficiente espacio para manejar cómodamente.
Diseño y color se unen en el cuerpo de un vehículo que luce compacto y musculoso a la vez, con líneas típicas de Audi como la curva lisa del techo y el arco inferior delantero, que se asocian con el Audi TT y el GT Nuvolori quattro. Lateralmente dominan las puertas combinadas con las entradas de aire, así como los redondeados pasos de ruedas suficientemente grandes para albergar las ruedas de 20 pulgadas, en las cuales se montan cauchos 255/30 adelante y 295/30 atrás. Tras las puertas, un poco más arriba de la línea media, se arquea un direccionador de aire que proporciona ventilación al habitáculo y aire refrigerante al aceite del motor, al turbocompresor y a los frenos.
En el frontal, el corto capot que porta la parrilla con los cuatro aros que identifican la marca, desciende hasta la entrada de aire inferior que se complementa con las laterales adicionales, sobre las cuales se insertan los faros, de original diseño con cubierta de cristal transparente y luces LED (diodos emisores de luz), que consumen menos energía y duran más. La tecnología LED permite que los 17 puntos de luz fría se encuentren mucho más cerca de la cubierta, con lo cual se reducen las dimensiones del faro, otorgando una mayor rigidez a la parte delantera del vehículo. Los intermitentes separan los dos bloques LED de luz de cruce y de carretera. Con la misma técnica LED se han incorporado los intermitentes en los retrovisores exteriores.
Líneas cóncavas y convexas se combinan en el diseño trasero. Las luces son tecnología LED, con una línea de tercer stop casi imperceptible a lo ancho del techo. Más que las dos entradas de aire y la doble salida del tubo de escape, atrás lo que más llama la atención de quienes lo observan de cerca es la tapa transparente que deja ver el motor, situado detrás de los asientos pero aun delante del eje posterior, visible también por quienes ocupan el habitáculo.
Para contrarrestar la resistencia del viento, el Le Mans quattro incorpora un alerón trasero que sube automáticamente cuando se superan los 120 Km/h. Si el conductor desea mantener elevado el alerón, tan solo tendrá que pulsar un botón situado en el volante multifuncional, pues de lo contrario, al bajar la velocidad a 80 Km/h, el alerón baja y se incorpora a la carrocería, pero si se engrana el retroceso emerge de nuevo, pues en él se incorpora la luz de marcha atrás.
Las nuevas tecnologías también están presentes en el parabrisas, que está cubierto con un material que, gracias a la aplicación de la nanotecnología, repele el agua y es especialmente resistente a la suciedad. Una segunda película nanomicroscópica reduce la entra de ayos UVA e infrarrojos, y por tanto el calentamiento del interior del vehículo. Al igual que en el Audi R8, el habitáculo está desplazado hacia delante, una disposición típica de un deportivo con motor central.
Con su carrocería de aluminio montada bajo el procedimiento Audi Space Frame (ASF), el Le Mans quattro es impulsado por un motor biturbo V10 de 5.0 litros que le permite disponer de 610 caballos de potencia, a lo cual contribuye la inyección directa de gasolina FSI. Con un ángulo de los cilindros dispuestos en V de 90 grados, el centro de gravedad del conjunto del vehículo se puede bajar obteniendo mejores resultados. Un cigüeñal con pistones desplazados hacia la biela proporciona la estabilidad de marcha y el sonido deportivo. Cuatro árboles de levas superiores controlan las cuarenta válvulas. Los tiempos variables de apertura de las válvulas (de entrada y salida) se encargan de proporcionar un cambio de gas óptimo en todos los rangos de revoluciones.
Dos turboalimentadores de gases de escape situados detrás del motor suministran el aire de combustión comprimido hasta 2.0 bares. Los intercoolers están ubicados por encima del motor y desempeñan su función con la ayuda del aire exterior que llega a través de la entrada lateral y un circuito adicional de agua refrigerante a baja temperatura. Los dos radiadores de aceite se sitúan a ambos lados del motor.
El par motor o torque máximo de 750 Nm se mantiene constante a lo largo de un amplio margen de revoluciones que va desde la 1.750 hasta las 5.800 r.p.m., lo que evita el constante cambio de velocidades. Con semejante impulsor este biplaza acelera de 0 a 100 kilómetros por hora en tan solo 3.7 segundos, y cuando hayan transcurrido 10.8 segundos el velocímetro estará montado en 200 Km/h, y puede teóricamente desarrollar una velocidad máxima de 345 Km/h, aunque electrónicamente está limitada a 250 Km/h.
El accionamiento manual de la caja de velocidades se puede hacer por medio de las levas de cambio situadas detrás del volante, que permiten cambiar de marcha sin tener que apretar el pedal del embrague. La transmisión secuencial de seis velocidades responde al carácter deportivo del Audi Le Mans quattro. En el túnel central junto al dispositivo del freno de mano está la palanca de cambios, la cual solo se utiliza para seleccionar el modo automático, normal o deportivo o para engranar el retroceso.
La tracción permanente en las cuatro ruedas está indicada en su denominación quattro. Para una óptima tracción y dinámica de conducción la potencia de los diez cilindros se reparte en una relación de 40:60 entre el eje delantero y el trasero. Esta versión incorpora un diferencial intermedio Torsen C y puede transferir el par motor en progresión continua a los ejes con la máxima tracción cuando las ruedas están patinando.
En el tren de rodaje cuenta con brazos transversales dobles tanto delante como detrás, integrándose adelante encima y debajo como brazos triangulares. En la parte trasera, un brazo triangular ubicado encima y un brazo trapezoidal ubicado debajo se encargan de proporcionar una dirección óptima a las ruedas (una aplicación de la geometría que en las carreras es indispensable para contar con una elevada precisión en la dirección).
Los muelles y amortiguadores responden a la dinámica de conducción y aportan comodidad, gracias a la tecnología de Audi magnetic ride, que en lugar del habitual aceite para amortiguadores aplica un fluido magnetoreológico, un líquido cuya viscosidad se puede influenciar mediante un campo electromagnético. Este sistema permite modificar en cualquier momento la línea de reconocimiento de los amortiguadores generando una tensión electrónica en los electroimanes. Un dispositivo en el volante deja en manos del conductor la opción de manejo entre dos programas: si desea conducir en forma realmente deportiva (con una viscosidad inferior del fluido magnetoreológico) o poniendo mayor énfasis en la comodidad.
Un deportivo como el Audi Le Mans quattro requiere de un eficiente sistema de frenos, para lo cual la casa alemana acude de nuevo a la tecnología de los deportes automovilísticos. Los discos de frenos están elaborados con un material cerámico brindan un retardo ajustado a la potencia, con un diámetro de 380 mm adelante con pinza fija de 8 pistones, y 356 mm atrás con pinza flotante.
El Audi Le Mans quattro se presenta como una síntesis entre la tecnología de un auto concebido para las competencias automovilísticas y un vehículo de carretera, apto para desempeñarse cabalmente tanto en los circuitos como en las autopistas o en las carreteras montañosas.
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