|
El regreso del Audi R8

Dexi Argüelles
Con
un espectacular deportivo, Audi da vida al nombre y a los genes del que por
cinco veces fuera campeón de Le Mans: el Audi R8. Tres años después de su
presentación como el prototipo Le Mans quattro, Audi está recibiendo en los
mercados internacionales los pedidos del nuevo Audi R8, un deportivo de alta
factura que la marca alemana, perteneciente al grupo Volkswagen, develó en
el Salón del Automóvil de Paris como versión de fabricación en serie.
El
Audi R8 es sin duda un deportivo espectacular deportivo, no solo por su
presencia y su configuración técnica, sino incluso por su pasado, pues
genéticamente es un descendiente directo del que fuera campeón de Le Mans en
cinco oportunidades: el Audi R8.
El
nuevo deportivo de motor central Audi R8 es un vehículo, que representa la
punta de lanza de la marca. El motor central FSI V8 de 420 CV de potencia,
la tracción integral permanente quattro y la carrocería de aluminio de
tecnología Audi Space Frame son las bases para el logro del alto desempeño
de este deportivo que ya bate récord de ventas, pese a que los primeros
ejemplares no se entregarán sino en el primer semestre de 2007.
Como
primer deportivo con motor central de Audi, el R8 combina la experiencia de
numerosas victorias en las pistas con un innovador diseño y la avanzada
tecnológica de Audi. Los R8 cruzaron la línea de meta de la carrera de 24
horas de Le Mans en primera posición en cinco ocasiones, del año 2000 a 2002
y en los años 2004 y 2005, en dos de estas ocasiones incluso como campeones
triples.
Todo
deportivo muestra su fuerza desde las líneas estilísticas. El Audi R8
descansa sobre el asfalto mostrando toda su anchura y su fuerza, con una
robusta zaga y un frontal que muestra fuertes rasgos con un estilo moderno.
Las
características proporciones del vehículo vienen determinadas por la
ubicación del motor, detrás del cockpit. Esta distribución es ya típica en
los vehículos de competición: uno de los ejemplos más significativos, y con
ello uno de los ancestros legítimos del Audi R8, sigue siendo el vehículo de
competición Auto Union Typ C Grand Prix. Es la dinámica en marcha la que más
se beneficia de la posición central del motor, ya que, como en el bólido R8,
posibilita una distribución del peso de 44% delante y 56% detrás.
El
cuerpo de vehículo ofrece una imagen
compacta. El frontal y la baja curva del techo se han trazado de manera que
forman una sola línea arqueada, que identifica de inmediato a este biplaza
como un Audi. Una silueta conocida también en los laterales: el trazado de
la línea dinámica por encima de las taloneras y la línea de cintura conectan
el frontal, los laterales y la zaga. A su vez, estas líneas proporcionan a
las puertas y al paso a las entradas de ventilación laterales un diseño
especialmente plástico y destacan con mayor intensidad los pasos de rueda
redondos típicos de Audi con las grandes ruedas.
La
cabina del Audi R8 se ha desplazado en gran medida hacia delante. Detrás de
la cabina, pero antes del eje trasero, se encuentra el motor FSI V8, que se
puede admirar tanto a través del gran vidrio trasero en forma de escudo como
desde el habitáculo.
1,90
metros de ancho, 4,43 metros de largo y 1,25 metros de alto son las medidas
de este deportivo, que cuenta con una batalla de 2,65 metros, lo que ofrece
espacio para una amplia cabina y para el motor de montaje longitudinal
ubicado detrás de los asientos. Tras las puertas se arquea, entre las
taloneras y el techo, una guía de aire de gran superficie, denominado side-blade,
que proporciona al V8 aire aspirable y aire refrigerante. El color de estos
sideblades combina con el color de la carrocería.
El
frontal se caracteriza por el trapecio de la parrilla Singleframe de Audi,
flanqueada a izquierda y derecha por grandes entradas de aire adicionales.
Es la primera vez que los cuatro aros se colocan sobre el capo, por encima
de la parrilla. Las entradas de aire se fusionan en su parte superior con
las estrechas bandas de los faros delanteros con iluminación LED (diodos
emisores de luz) con cubiertas de cristal transparente. El R8 es el primer
automóvil de fabricación en serie que ofrece opcionalmente la posibilidad de
equipar todas las funciones de los faros principales en tecnología LED (luz
de cruce, luz de carretera, luz de marcha diurna e intermitentes). La
iluminación LED proporciona una vida útil mucho más larga que la de las
bombillas convencionales, lo que implica grandes ventajas tecnológicas, pues
requieren menos espacio para su montaje que los faros convencionales. En el
R8 es llamativa la distribución de los faros principales tridimensionales en
tecnología LED.
En
los faros del R8, los ingenieros utilizaron la naturaleza como fuente de
inspiración. La unidad luminosa se asemeja a una piña de pino abierta. Las
superficies reflectoras, dispuestas de forma concéntrica unas detrás de
otras, en combinación con un sistema de proyección LED concentran la luz de
cada uno de los módulos multichip LED proporcionando una luz de marcha
potente y homogénea. La forma de los reflectores ubicados en el interior del
faro para la luz de carretera se ha inspirado en el diseño arquitectónico de
la Ópera de Sydney. Las luces de marcha diurna, unas estrechas bandas
luminosas, situadas en la parte inferior de los faros, ofrecen una señal
luminosa muy llamativa y otorgan un toque óptico especialmente novedoso. Los
faros LED estarán disponibles como opción a finales de 2007.
La
combinación de líneas cóncavas y convexas acentúa la silueta de la zaga
cuando se observa el vehículo desde una perspectiva lateral. Por debajo del
claro borde de ruptura aerodinámica se encuentra una superficie vertical
llana, que queda enmarcada a los lados por los faros traseros, también con
tecnología LED. La banda luminosa de la tercera luz de freno abarca casi
todo el ancho del techo y constituye el cierre del capó transparente del
motor, a través del cual puede verse el corazón del deportivo, el motor V8.
El equipamiento opcional incluye un sistema de iluminación indirecta con
LEDs de color blanco para el vano motor, que posibilita echar un vistazo al
propulsor incluso en la oscuridad.
Dos
aperturas difusoras de gran formato en el parachoques trasero muestran la
importancia de la aerodinámica en el diseño del Audi R8. Los cuatro tubos
finales redondos del sistema de escape se han ubicado en parejas a izquierda
y derecha y por encima de las aperturas difusoras. Para contrarrestar la
resistencia del viento, el R8 incorpora un spoiler trasero que emerge
automáticamente.
Este
elemento contribuye al efecto aspirador con un empuje descendente adicional,
que se genera gracias al diseño aerodinámico de los bajos y de los
difusores. A velocidades inferiores, el spoiler trasero vuelve a sumergirse
en la carrocería.
La
base portante de la carrocería de aluminio es una estructura fabricada según
el método de construcción ligera Audi Space Frame (ASF). Su síntesis de
mínima masa y máxima rigidez contribuye al logro de una máxima dinámica de
conducción, y a obtener una excepcional relación peso-potencia de solo 3,71
kg por caballo de potencia.
En
su interior, el panel de instrumentos ubicado por encima de la consola
central está ligeramente inclinado hacia el conductor. Algo ya típico en los
automóviles más deportivos de Audi es el volante con la parte inferior
achatada, que también permite un acceso al vehículo característicamente
deportivo.
Los
materiales utilizados en los acabados interiores aportan funcionalidad al
habitáculo. Una ojeada desde el asiento del conductor muestra que la
disposición y ubicación de todos los elementos del cockpit se concentran en
lo esencial. La tapicería de los asientos deportivos se ha realizado en una
combinación de cuero y Alcantara, aunque como opcional puede optarse solo
por el cuero. Como alternativa, el R8 puede montar asientos anatómicos de
tipo bacquet, desarrollados específicamente por la filial Quattro GmbH.
Tanto el piloto como su acompañante disponen de un amplio espacio, un
parámetro con el que el Audi R8 supera la oferta habitual de los deportivos
de altas prestaciones. Tras los asientos hay espacio para el equipaje,
incluso hasta para dos bolsas de golf, mientras que el maletero delantero
tiene un volumen de 100 litros. Opcionalmente se puede ordenar que algunos
elementos tengan un acabado brillante o en carbono Sigma.
Un
despliegue de potencia típico de turbinas hasta en los más elevados
regímenes y un par motor máximo elevado, así como un sonido fascinante son
las características básicas del motor de un deportivo perfecto. Con el ocho
cilindros de altas revoluciones y 420 CV de potencia, la evolución de la
tecnología FSI ha alcanzado un nuevo punto. Esta tecnología también celebró
numerosos éxitos en el bólido de competición Audi R8.
Las
cifras corroboran el impresionante potencial del V-8. A 7.800 rpm, el motor
de 4,2 litros, pone a disposición del conductor 420 CV (309 kW). El par
motor máximo es de 430 Nm, disponible entre 4.500 y 6.000 rpm. Un 90% del
par motor máximo está disponible en un amplio margen de revoluciones, entre
3.500 y 7.600 rpm. Este motor proporciona la máxima aceleración en casi todo
tipo de situaciones al volante, permitiendo que el R8 acelere en 4,6
segundos de 0 a 100 km/h y alcance una velocidad máxima de 301 km/h.
El
motor apuesta por el principio de altas revoluciones, con un régimen máximo
de 8.250 rpm. La ventaja que supone este principio es la gran potencia en
los regímenes superiores, el despliegue homogéneo de fuerza y la espontánea
respuesta en todo el rango de revoluciones. El sistema de lubricación por
cárter seco del Audi R8 constituye la mejor base para conseguir la máxima
aceleración longitudinal y transversal; otra de las tecnologías que procede
directamente del deporte del motor. Al permitir montar el V8 en una posición
baja se obtiene un centro de gravedad también bajo, lo que aumenta aun más
la dinámica de conducción.
En
cuanto a la transmisión, son dos las cajas de cambios que pueden combinarse
con este motor: un cambio manual de 6 marchas o el cambio secuencial Audi R
tronic opcional. Otro concepto ergonómico procedente del deporte del motor,
utilizado desde hace tiempo, es el manejo de esta caja de cambios por medio
de una palanca corta ubicada en la consola central o, principalmente,
mediante las levas de cambio fijadas al volante, una aplicación proveniente
del Le Mans, pues también en éste los pilotos cambiaban de marcha con las
levas del volante. Mediante la tecnología “shift by wire” se consiguen
tiempos de cambio muy cortos y una excelente relación peso-potencia, al
tiempo que se mantiene el reducido tamaño de la caja de cambios. El modo
deportivo garantiza el mayor placer de conducción con procesos de cambio muy
rápidos. Adicionalmente puede seleccionarse un modo automático.
Obviamente,
este Audi monta la tracción integral permanente quattro, que distribuye la
fuerza motriz entre el eje delantero y trasero por medio de un embrague
viscoso. En el Audi R8, el ajuste de la legendaria tracción quattro ha sido
adaptado a la distribución de carga entre ejes típica de un motor central.
El
sistema de suspensión cuenta con brazos transversales dobles tanto adelante
como atrás, compuestos por elementos de fundición de aluminio: en la parte
delantera se han realizado arriba y abajo como brazos triangulares. En la
parte trasera, un brazo triangular ubicado encima y un brazo triangular con
barra de dirección ubicado debajo se encargan de proporcionar un guiado
óptimo de las ruedas; una geometría que constituye un requisito
indispensable para obtener agilidad y un comportamiento preciso del volante.
Adicionalmente, una dirección de cremallera hidráulica de ajuste directo se
encarga de ofrecer una respuesta óptima.
Para
una mejor dinámica de conducción, Audi optó por un ajuste rígido de los
muelles y amortiguadores, ofreciendo, sin embargo, una sorprendente
aportación a la comodidad, que se incrementa notablemente si los
amortiguadores de gas de serie se complementan con el sistema de
amortiguación adaptiva Audi magnetic ride. Esto se debe al uso de una
innovadora tecnología, que en lugar del habitual aceite para amortiguadores
utiliza un fluido magnetoreológico, un líquido cuya viscosidad se puede
influenciar mediante un campo electromagnético. Gracias a este efecto se
puede modificar en cualquier momento y a una velocidad vertiginosa la línea
característica de los amortiguadores generando una tensión electrónica en
los electroimanes.
El
sistema Audi magnetic ride aprovecha esta característica para generar la
fuerza amortiguadora adecuada en cada situación de conducción y optimizar
así la comodidad y la dinámica de conducción. La situación de conducción
viene determinada por un ordenador que realiza análisis sensoriales en
cuestión de milisegundos. El conductor puede elegir entre dos programas de
conducción mediante un interruptor ubicado en el tablero, dependiendo de si
desea conducir de forma realmente deportiva (con una viscosidad inferior del
fluido magnetoreológico) o poniendo mayor énfasis en la comodidad.
El
Audi R8 monta de serie rines de 18 pulgadas con diseño de 6 brazos, y
opcionalmente puede montar ruedas de 19 pulgadas, con neumáticos 235/40
delante y hasta 285/35 detrás. La larga batalla y el centro de gravedad
extremadamente bajo del deportivo con motor central proporcionan altas cotas
de estabilidad. De este modo se consigue un comportamiento del vehículo que
garantiza, además de una enorme agilidad, reacciones muy precisas ante cada
comando del conductor y una excelente seguridad en marcha.
El
equipamiento de serie del Audi R8 responde a las exigencias de los clientes
de este segmento. Faros xenón plus, luces traseras y luz de marcha diurna en
tecnología LED, rines de aluminio de 18 pulgadas, radio con pantalla de 7
pulgadas, alarma antirrobo e interior en cuero Alcantara son sólo algunos de
los elementos de la larga lista del equipamiento de serie, pero
opcionalmente puede satisfacer hasta al más exigente. Un sistema de sonido
de Bang & Olufsen ofrece 465 vatios de potencia amplificadora y 12 altavoces
de diseño especial con sonido Suround del máximo nivel. Un sistema de
compensación de los ruidos de marcha basado en un micrófono adapta el sonido
del sistema de audio incluso cuando cambian las condiciones de la vía y la
velocidad.
El
sistema de aparcamiento acoustic parking system y una cámara de marcha atrás
facilitan las maniobras de estacionamiento. El sistema de radionavegación
plus con gran pantalla en color y teclado MMI aúna variedad funcional con el
más sencillo manejo. La oferta de ruedas abarca distintos diseños de 18 y 19
pulgadas con neumáticos en formato 235/35 adelante y hasta 295/30 atrás.
Para la carrocería puede optarse por un total de ocho colores, desde el
Blanco Ibis hasta el Negro phantom efecto perla.
El
Audi R8 se fabrica en pequeñas series, a un ritmo de 15 diarios, en una nave
de producción propia recién inaugurada en la planta que Audi tiene en
Neckarsulm, Alemania. La producción, desde la construcción de la carrocería
en bruto hasta el montaje final, se ha estructurado siguiendo el más puro
estilo artesanal. Pequeños equipos de especialistas controlan cada paso de
la producción y comprueban con rigor la calidad de cada uno de los
componentes.
|