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- De acuerdo con los estilistas de la casa alemana desde el comienzo la búsqueda se orientó hacia la simplicidad y la perfección en cada detalle.
Por: José Jacobi
Gran personalidad, fuertes rasgos deportivos y un alto desempeño sintetiza el Audi TT, un automóvil en el que armonizan líneas futurístas con los aires retro tan de moda en la industria.
El Audi TT comenzó como un concepto, pero
desde el primer momento impactó y conquistó a quienes lo
vieron en el Salón del Automóvil de Francfort (IAA) en 1995,
atrayendo desde entonces a los que gustan de los modelos deportivos europeos.
El año pasado salió a la venta en Europa con su diseño
original y ya se anuncia para junio su debut en Venezuela.
Su nombre también transporta hasta los orígenes de los deportivos purasangre, pues hace honor a uno de los mitos de la historia del deporte a motor, el "Tourist Trophy", una competencia que se inició en 1905 en la isla de Man, en Inglaterra.
De acuerdo con los estilistas de la casa alemana desde el comienzo la búsqueda se orientó hacia la simplicidad y la perfección en cada detalle, no solo en la apariencia sino también en el aspecto técnico.
La soldadura laser hace que las piezas de la carrocería luzcan limpias y uniformes en sus redondeadas formas, dando un acabado propio de los autos de la gama alta. En la parte frontal destacan los grandes faros y las amplias tomas de aire. Las puertas se abren generosamente para dar acceso a un interior, que luce agradable, confortable y definitivamente deportivo.
Acentuando su carácter de gran turismo las ventanillas son más bien pequeñas pero bien combinadas con finos parales, para que el conductor tenga una visibilidad adecuada. Atrás, los acabados también enfatizan la dinámica deportiva, parachoques formando un solo cuerpo con la carrocería y vidrio trasero en formato reducido al estilo de los autos de competencia. Las luces están cubiertas completamente por una mica roja y ocupan los extremos traseros.
Dimensiones reducidas (1,86 mts de largo x 4,04 mts de ancho y 1,35 mts de altura) y el poco peso (1.395 kilos), gracias al uso de componentes de aluminio, se combinan para proveer un Cx (coeficiente de penetración) de 0,34.
El interior luce personalizado, sin perder su neta procedencia de las pistas de carreras. Cuatro medidores analógicos redondos simplifican el control de revoluciones, velocidades, y temperatura del agua y del aceite. Al centro del tablero se consigue el control del equipo de sonido que cuenta con 7 parlantes, amplificador de 175 watts y por supuesto el reproductor de CD.
Para movilizar el TT, Audi dispone de dos motores: 1.8 lts. Turbo ó 1.8 lts. Turbo Quattro, ambos con inyección electrónica sequencial multipunto y cinco válvulas por cilindro. El 1.8 Turbo genera 180 caballos a 5500 r.p.m., y se puede lograr una velocidad máxima de 228 km./h y una aceleración de 0 a 100 km./h en apenas 7,4 segundos. Estos valores mejoran con el motor Turbo Quattro elevando la potencia a 225 caballos y la velocidad máxima a los 243 km./h, y disminuyendo el tiempo de aceleración de 0 a 100 km./h a 6,4 segundos.
El equipo estandar incluye los sistemas ABS, EBV (distribuidor electrónico de frenado), EDS (bloqueo electrónico del diferencial), y ASR que controla la tracción.
Especial mención merece el acelerador electrónico "fly-by-wire" que es similar a los utilizados por los bólidos de la Fórmula 1 y permite respuestas más rápidas en la aceleración.
Los asientos de cuero, el volante deportivo, la palanca de cambios de 6 marchas, los pedales en aluminio complementando los detalles en este metal que decoran el interior, invitan a una aceleración a fondo para quedarse definitivamente con un TT.
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