Rectificadoras hacia el nuevo milenio
Antonio Piña
Cada vez es mas difícil sobrevivir cuando se tiene un taller de rectificación.
La tecnología del motor ha cambiado. El mismo mercado también ha cambiado, por tanto el taller de rectificación que no cambie esta condenado a morir.
A veces decimos generalizando que no hay nada que cambiar, ni nada que inventar, pues ya todo esta inventado y que se están reciclando las viejas ideas, además en los años 50 y 60 no había la cantidad de talleres de rectificación de motores como los hay en la actualidad.
Ruletear o estriar las faldas de los pistones, poner pasadores sobre-medida en pistones viejos, colocar insertos en la primera ranura de compresión del pistón, ruletear o estriar guías de válvula y otros procedimientos eran prácticas comunes. Igualmente no cambiar todas las piezas del motor, como se hace hoy en día, sino que se reparaban las que estaban dañadas y se utilizaban de nuevo el resto de las piezas.
Analicen y pónganse a pensar con lo que se observa en los motores de modelos recientes que llegan al taller. La mayoría de ellos tienen muy poco desgaste en los cilindros, aunque hayan rodado por mas de 150 mil kilómetros. Eso se debe a que actualmente se dispone de mejores lubricantes, mejor ignición, mejor
dosificación de combustible, mejor carga o presión de los anillos del pistón. Todo eso juega un papel importante, entonces... si no hay desgaste en los cilindros ¿Para qué rectificar el bloque?
Las nueva bielas fabricadas de polvo de metal prensado presentan el mismo concepto. Sea el lubricante, el material o el diseño, estas pieza son muy estables y nos preguntamos entonces ¿Cuantas requieren ser rectificadas?
Igualmente podemos aplicar este mismo concepto a las cámaras. Los diseños OHC tienen mayor desgaste en las guías de válvula, comparadas con las de los motores con varillas de balancín (OHV).
Los árboles de levas y los taquetes de rodillos casi no se les ve desgaste, y los asientos
de válvula retirados son pocos y eventuales.
Ahora bien a que lleva esto. La mentalidad de muchos talleres pequeños es la de imitar o nivelarse con las grandes empresas de rectificación en serie, lo cual resulta muy difícil. Lo que han que hacer es tomar la dirección contraria y analizar lo que se hace y lo que se debe hacer.
Los grandes talleres están orientados hacia la producción. Rectifican todos los
cilindros, sea necesario o no, e instalan nuevos pistones. Rectifican los cigüeñales. Reacondicionan todas las bielas y así sucesivamente. Si en los motores actuales se requieren estos servicios entonces procedan a realizarlos, pero en caso se de que éste no sea el caso, sería una ineficiencia operacional y un enorme costo ejecutarlos.
Los grandes talleres representan el estilo operacional, pero la mayoría de nosotros tenemos talleres orientados hacia las necesidades de nuestros clientes.
A un motor moderno se le puede lavar e inspeccionar, posiblemente cambiar los anillos, usar de nuevo los pistones y las bielas, inspeccionar el cigüeñal y reemplazar solo las conchas, debe hacerse lo que se requiera y mantenerse así competitivo y en consonancia con las posibilidades económicas del cliente.
El mismo concepto se puede y debe aplicar a las cámaras. ¿Estarían entonces reconstruyendo un motor con la misma calidad que si lo rectificaran en su totalidad? Pues no, pero ¿Que calidad se debe mantener?
La mayoría de los motores modernos funcionan para un recorrido de 250 mil kilómetros antes de que se hiciese necesario repararlos, entonces surge la pregunta ¿Cuantos clientes requieren de otros 250 mil kilómetros para cambiar el motor o el vehículo?
Con toda seguridad si ese motor trabajara para otros 100 mil o 150 mil kilómetros, sería mas que suficiente para la mayoría de nuestros clientes, por lo que surge la pregunta ¿Para que pagar por algo que no se necesitará?
Una de las ventajas de un pequeño taller de rectificación, es la menor inversión que hay que hacer, en relación a la de una gran empresa de rectificado.
En verdad como ya tienen los equipos y las herramientas para operar lo que tienen es que determinar lo que está en condiciones de ser usado una vez mas y aquellas piezas que se requieren rectificar, eso si es muy necesario que tengan a mano toda la información técnica necesaria para
conocer las medidas “standard”, conocer perfectamente el desgaste de las piezas y ordenar las partes sobre-medida que sean necesarias.
Por ultimo, creo que hay un gran futuro en la actividad de la rectificación de motores para los que no tengamos miedo de cambiar de acuerdo a los tiempos, pues los cambios los vemos a nuestro alrededor. Lo que hay que hacer el cambiar ahora...